Reto para regios

Los nuevoleoneses somos muy buenos para enfrentar situaciones difíciles: carestías, desastres naturales, crisis de inseguridad, entre otros, a pesar de los cuales seguimos teniendo un estado y una ciudad pujantes, ejemplo a seguir para el país en muchos aspectos. Hoy tenemos un nuevo reto con la final del futbol mexicano (sumamente complicado, pero mucho más fácil de cumplir que los anteriores), porque está ante nosotros la posibilidad de demostrar a México y al mundo que somos capaces de ser apasionados y civilizados a la vez.

No es fácil contener las emociones deportivas, y desde luego que en muchos momentos de los próximos días habrá pasiones desbordadas, discusiones acaloradas, y una cascada de memes y mensajes varios de la famosa e implacable carrilla entre Tigres y Rayados. Esa es la pasión que, a pesar de la rivalidad deportiva, une a familias, amigos, genera conversación, diversión, risas, argumentos buenos y malos, y sí a veces llanto, a veces dicha. Y sí, desgraciadamente a veces ha provocado violencia. Pero eso es lo que en esta ocasión, y de aquí en adelante, estoy seguro, podemos evitar si nos lo proponemos.

Tomemos esto como un reto. Sí podemos. Disfrutemos, con mucha pasión los dos partidos de la final histórica, gocemos los clásicos, pero no nos pasemos de la raya (literal). Pongamos nuestras prioridades en orden, pensemos que, como decía don Roberto Hernández Junior: el futbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes.

APUNTE SPIRITUALIS. La decisión de Donald Trump de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel es innecesaria, irresponsable y sumamente peligrosa. La lógica trumpiana: como el proceso de paz no avanza, entonces es necesario hacer algo diferente (que de pasada le dé unos cuantos votos). Pero ese es un argumento falaz porque los pocos avances que se han tenido son, en parte, por la prudente posición internacional frente al muy complejo tema de Jerusalén. Por lo tanto, el “cambio de estrategia”, lejos de acercar la paz lo que hace es poner más trabas.

hectordiego@gmail.com