“¡Sí hay un republicano!”

El debate del martes entre el demócrata Tim Kaine y el republicano Mike Pence, candidatos a la vicepresidencia de Estados Unidos, se antojaba aburrido. Pero ambos personajes, regularmente afables y tranquilos, resultaron ser un poco más dinámicos de lo previsto. El encuentro lo ganó Pence, sin duda, pero no arrasó, y Kaine demostró que puede ser aguerrido, aunque su estilo no le ayuda mucho.

Pero lo que más llamó la atención, al menos para muchos conservadores, fue ver a un político verdaderamente republicano con estilo presidencial, y aunque no muy popular, sí claramente convencido de algunos de los principios actuales del partido del elefante. “¡Sí hay un republicano en la carrera presidencial!”, expresaron algunos en las redes sociales. Y es que al ver a Pence y al escuchar sus posturas, muchas de ellas contrarias a las de Trump (o al menos matizadas), les vuelve la nostalgia a los republicanos y quizá también el arrepentimiento de haber elegido a Trump como su candidato, más allá del resultado final en noviembre.

Mike Pence tocó el tema del aborto mucho más a profundidad que Trump, por ejemplo. Habló también con más fuerza de los temas religiosos, y no necesitó de insultos o de posturas irreverentes para trasladar su mensaje.  Incluso evitó defender mucho a Trump.  En fin, Mike Pence nos recuerda que por más que estemos en contra de algunos principios o ideas políticas, todo cabe en democracia mientras hay respeto institucional y personal, y mientras exista un temperamento adecuado para un puesto tan importante como la presidencia de EUA.

APUNTE SPIRITUALIS. No es fácil perdonar, eso está claro. Un poco más de la mitad de los colombianos que salieron a votar en el referéndum del domingo pasado decidieron darle un “no” al acuerdo de paz entre gobierno y las FARC, luego de más de medio siglo de conflicto. Ojalá se llegue a otro acuerdo que beneficie a todas las partes, y sobre todo que tome en cuenta, aunque sea difícil el trago, que es mejor un acuerdo pragmático posible que un acuerdo ideal imposible.

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