La religión sí es gran parte del problema

Es sumamente difícil que un joven que no es profundamente religioso, por más radical que sea, acepte matar, suicidándose, a cientos de personas inocentes. Sin una promesa de recompensa celestial, sin la creencia arraigada de que un ser supremo dicta las reglas que los humanos deben seguir (y quien no lo haga merece lo peor), o sin la idea de que ser de cierta religión es más importante que ser humano, es prácticamente imposible que se lleven a cabo atentados como los de París.

Es por ello que, como humanidad, debemos derrotar al pensamiento religioso, ese que es dogmático, aquel que pretende saberlo todo, ese que se ha apropiado de la moral usando como base textos escritos hace miles de años. Hay que avanzar poco a poco, claro, sin caer en radicalismos o activismos vacíos, y más bien a través de la ciencia y la espiritualidad. Lo importante es confrontar, sin miedo a lo "políticamente incorrecto", para ponerle de una vez por todas fin al pensamiento medieval que, en varias partes del mundo, al parecer no quiere terminar.

Además, hay que poner a las religiones en su justa dimensión, porque no es cierto que "todas son iguales": algunas son más propensas a la violencia, como las monoteístas, sobre todo el Islam por sus orígenes históricos, y otras son más pacíficas de raíz, como el budismo. Asimismo hay que hacer la aclaración de que la crítica hacia un sistema de creencias, como el Islam, no es intolerancia ni racismo. Los musulmanes deben ser respetados, como cualquier persona, pero sus ideas pueden y deben ser criticadas. Es cierto que el terrorismo es un fenómeno multifactorial, pero la religión es el factor de fondo, por lo que debe estar en la mesa de discusión sin privilegios especiales. Así es que discutamos, sin tapujos, el papel esencial de la religión en el terrorismo actual.

APUNTE SPIRITUALIS. Desgraciadamente los fundamentalistas en las religiones suelen ser quienes mejor representan los orígenes de las mismas. Son aquellos que, normalmente, están más apegados a los textos y las ideas históricas de su tradición. En cambio, los **místicos** son los rebeldes, los que se salen de los cánones principales. Se les considera como un **ala** de la religión, sin embargo si los miramos de cerca, realmente están fuera de la religión, o simplemente no la necesitan para ser espirituales.


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