El racismo que no muere y el miedo que lo mantiene vivo

Miedo que se sigue alimentando en buena parte de la población norteamericana y que resurge con algunos posicionamientos políticos, de extrema derecha, que tienen eco en algunos medios.

En Ferguson, Missouri, donde el 70 por ciento de la población es de origen afroamericano, 47 de los 50 policías del lugar son blancos. Un dato que pudiera pasar desapercibido, si no fuera por la grave situación que ahí surgió desde hace 10 días, debido a la muerte de un joven afroamericano que no estaba armado, a manos de un policía blanco de la localidad.

El hecho ha generado protestas violentas, además de duras críticas hacia las autoridades de Ferguson. Incluso el ex comisionado de la Policía de Nueva York, Ray Kelly, famoso por sus fuertes métodos policiales cuasi-militares, así como por el uso de técnicas de espionaje contra algunos grupos minoritarios, ha dicho que la Policía de Ferguson cruzó la línea de la prudencia. Y es que además del hecho en sí, también está la forma en que se manejó la comunicación del asunto, y cómo ésta remueve los miedos que aún imperan en la población del vecino país.

No hubo información completa desde un principio, y la incertidumbre suele generar más ansiedad en los ciudadanos, y eso es gasolina para las manifestaciones y para el enojo en ambos lados. La reacción de la Policía ante las manifestaciones fue desmedida, y la Guardia Nacional, desplegada por el gobernador Jay Nixon, ha logrado poco en las últimas horas. De un lado, el victimismo excesivo; del otro, el racismo antiguo que sigue existiendo, todo causado por el miedo.

Miedo que se sigue alimentando en buena parte de la población norteamericana y que resurge con algunos posicionamientos políticos, de extrema derecha, que tienen eco en algunos medios de comunicación, y que tiene que ver con la percepción errónea de que Estados Unidos está perdiendo su esencia original, debido al “ataque” de las minorías que han “ensuciado” el panorama del país. 

En el caso de los afroamericanos, es un tema muy viejo que no se ha saldado en su totalidad. Es increíble ver cómo en pleno siglo XXI
sigue habiendo actitudes racistas que todavía generan complejos tanto de superioridad como de inferioridad. El caso de la muerte de Brown, pero sobre todo las reacciones y las discusiones que se han suscitado en los últimos días a raíz de ello, son sólo un ejemplo de algo que puede crecer mucho más, y regresar a Estados Unidos a un estadio de conflicto social similar al de los años 60.

Pero esto se puede detener, en parte, con una comunicación efectiva que mitigue los miedos. La gente necesita que se les digan las cosas que se saben, y también que se acepte lo que no se sabe. Es importante que se llenen las lagunas informativas. No se trata de alarmar ni de exagerar en los datos, pero sí de hacerle ver a la población que existe una estructura que funciona y que una muerte como la de Brown es una excepción a la regla, pero que sí es grave, y que debe tener consecuencias.

APUNTE RELIGARE. El gran mufti de Arabia Saudita, Sheik Abdulaziz Al al-Sheik, la máxima autoridad religiosa del país, aseguró que los principales enemigos del Islam, contrario a lo que algunos pudieran pensar, son en realidad los grupos terroristas Al Qaeda y Estado Islámico, y que de ninguna manera se podrían considerar como parte de la fe musulmana. Esto ante los muchos árabes de su país que se han unido a alguno de los grupos militantes que utilizan el Islam como bandera, para llevar a cabo actos terroristas contra grupos de otras religiones. El gran mufti continúa diciendo que, al final de cuentas, las principales víctimas de las acciones de esos grupos radicales terminan siendo los mismos musulmanes.

hectordiego@gmail.com