Más incluyentes, más felices

Todos  estos países "felices" es una población con niveles elevados de educación.

Vale la pena reflexionar sobre la posible relación entre el nivel de apertura social de los países y el grado de felicidad de su población. Y es que ante una serie de nuevos proyectos de ley en Estados Unidos que pretenden coartar las libertades de algunos grupos minoritarios, es importante echar un vistazo en lo que al final de cuentas debería ser prioritario para cualquier gobernante: el bienestar de la gente.

Los principales y más serios estudios con rankings de felicidad suelen contener países con un alto grado de libertad e inclusión. Los 10 países más felices según el último Reporte de Felicidad Mundial de la ONU son Dinamarca, Noruega, Suiza, Holanda, Suecia, Canadá, Finlandia, Austria, Islandia y Australia, en ese orden. La mayoría de estos países, sobre todo los escandinavos, también los encontramos en los primeros lugares de las listas de países que más respetan los derechos humanos. 

Es muy probable que, además de factores como los niveles de desarrollo, un estado de bienestar amplio y un sistema democrático, haya también una correlación directa con el hecho de que estos países tienen sociedades que han aprendido a aceptar a las minorías (raciales, de orientación sexual, religiosas), y que han redefinido el concepto de normal, sobre todo en lo que a familia se refiere.

En lugares como Dinamarca, donde las familias son cada vez menos numerosas, la necesidad de convivencia en un núcleo social se cubre con grupos de familias pequeñas que deciden vivir en comunidad, compartiendo a veces literalmente hasta la cocina. Pero además el concepto de familia es mucho más amplio y aceptado en general, ya que cualquier grupo de dos personas o más que vivan juntas se puede considerar como familia, y no es algo que la sociedad repruebe o que la ley limite.

Está claro también que una de las características que comparten todos estos países felices es una población con niveles elevados de educación. Y eso es importante porque una ciudadanía informada, culta y preparada, tiende a ser mucho más abierta, considerada y empática con los demás. Lo que alguna vez se consideró como lo otro se ve ahora también como parte de lo nuestro y se acepta sin ningún problema. Son sociedades más pacíficas, que a pesar del mal clima que hay en muchas de ellas, han logrado llevar vidas con propósito, sin necesidad de reprimir. En contraste, los países que menos respetan los derechos humanos (como Siria, Libia, Egipto, Mali, entre otros), no suelen estar muy arriba en las listas de felicidad. También habrá otros factores, sin duda, pero llama la atención la coincidencia. En fin, a mayor libertad, aceptación y convivencia pacífica, mayor posibilidad de felicidad para todos.

APUNTE RELIGARE. Tim Cook, CEO de Apple, al igual que otros importantes directores de empresas, activistas, artistas y políticos, se mostraron preocupados por los proyectos de ley que en nombre de la libertad religiosa permitirían que se discrimine por orientación sexual. Si el dueño de una empresa, alegando su pertenencia a alguna religión, considera que la homosexualidad es una “abominación” (como dice en la Biblia), entonces esa ley le daría derecho de no proveerle su servicio o su producto a una persona de dicha orientación. Discriminación pura. Una cosa es la posibilidad de ejercer la religión que cada quien quiera, de creer en lo que sea y opinar cualquier cosa, y otra muy distinta es utilizar como excusa a esa religión para, en la práctica, considerar a cualquier ser humano como ciudadano de segunda. Caray, esos son principios fascistas, que nada tienen que ver con las ideas fundacionales de un país como Estados Unidos, o cualquier otro que se ostente como democrático.

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