Ante el espionaje: ¿Dignidad o inteligencia diplomática?

Ante las noticias de que la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés) ha espiado a las instituciones de nuestro país, los legisladores y otros actores importantes de la política mexicana han entrado en un debate sobre cómo se debe responder a la potencia mundial después de que se han revelado estos hechos.

Desde que Edward Snowden empezó a sacar a la luz pública diversas comunicaciones que hacían evidente el proceso de espionaje hacia el entonces candidato a la presidencia, Enrique Peña Nieto, y después de enterarnos por el semanario Der Spiegel que la NSA también espiaba a Felipe Calderón durante su presidencia, salieron muchos gritos de indignación y de exigencia de una actuación firme y directa.

El discurso oficial del gobierno de Enrique Peña Nieto, así como la reacción del ex presidente Felipe Calderón en Twitter, se han limitado a exigir una investigación al respecto, que al final de cuentas es el procedimiento diplomático normal. Ante ello, el líder parlamentario de Movimiento Ciudadano dijo que la respuesta de México era tibia, mediocre y timorata. Dijo también que el gobierno de nuestro país había actuado como empleado del gobierno estadunidense, que no tienen dignidad ni aplomo, ni tampoco sobriedad republicana.

Aquí algunas consideraciones sobre este debate:

1. Todo el mundo sabe que la gran potencia mundial, Estados Unidos, con sus múltiples servicios de inteligencia lleva a cabo acciones de espionaje alrededor del mundo, en los puntos que considera estratégicos para sus intereses. Lo distinto ahora es que esto sale a la luz pública y que el debate se pone sobre la mesa, lo cual es bueno.

2. Desde luego el hecho de saber que esto “siempre ha pasado”, no justifica nada, por lo que quienes son espiados están en su derecho de reclamar y de sentirse ofendidos ante tales acciones. No puede ser que una agencia de un país que se dice aliado mantenga esas prácticas.

3. La vía diplomática, con sus especiales consideraciones y sus formatos de acción, es la mejor manera de iniciar un proceso de resarcimiento de los daños, ejercidos no tanto por el hecho mismo del espionaje, sino porque ha salido a la luz pública. Esa estrategia es mucho más inteligente, tomando en cuenta la posición en la que está Estados Unidos.

4. Los berrinches políticos cargados de odio y rencor hacia el imperio no van a llevar a nada bueno, además de que son sólo una excusa para descargar la ira acumulada hacia nuestro vecino del norte. Debemos recordar que estas acciones fueron llevadas a cabo por una agencia, y no por el pueblo norteamericano, ni por el gobierno en su totalidad.

5. Sin embargo, sí podría haber mucha más fuerza en el discurso, además del establecimiento de mecanismos bilaterales claros y precisos, para intentar que este tipo de acciones no sucedan de nuevo. Dignidad e inteligencia diplomática. Las dos.

APUNTE RELIGARE. Una vez más el Dalai Lama lanza un mensaje para reiterar que él es un ser humano normal como el resto de nosotros, que no es un ser divino con poderes especiales, y que tiene sus debilidades. Esto al confesar en una entrevista concedida en su viaje a Nueva York, que a pesar de ser célibe, disfruta mucho viendo mujeres guapas y que es algo que no puede evitar. El hecho de que el monje budista más mediático del mundo diga eso, está lleno de simbolismo y es una muy buena señal, porque la espiritualidad no tiene porqué estar peleada con lo mundano, y las personas altamente espirituales no tienen porqué dejar de ser humanos.

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