El despertar de la religión

Habrá que lidiar con ideas arraigadas desde hace siglos, habrá que confrontar a los grupos de poder dentro de las instituciones religiosas.

Muchas religiones hablan del despertar como algo a lo que los seres humanos debemos aspirar. Utilizan distintos términos para referirse a ello, y la relevancia o definición exacta de ese despertar puede variar según cada tradición, pero lo cierto es que es un común denominador en la mayoría de las espiritualidades tanto institucionalizadas como personales. En 2013 vimos indicios de que algunas religiones, como la católica, pudieran estar precisamente en ese mismo proceso, ese que la institución tanto motiva a las personas a alcanzar, por lo que 2014 podría ser un año del despertar para la religión, al menos en algunos aspectos, al menos en algunas tradiciones.

Y qué mejor ejemplo de ello que lo que el nuevo líder de la Iglesia católica está iniciando. Aquí hemos hablado mucho del papa Francisco y de la revolución religiosa que está llevando a cabo, no sólo en el seno de su propia Iglesia, sino también en la religiosidad (o falta de la misma) de millones de personas en el mundo. Lo que el papa Francisco está haciendo es mejorar la reputación de la religión como una herramienta del desarrollo humano profundo y verdadero, como un estilo de vida hacia la plenitud subsistencial, o como el camino hacia la esencia real y absoluta de cada uno de nosotros. Le está dando un buen nombre a la religión, la está despertando de un sueño largo de mentiras, de obsesión por el poder, de juegos de manipulación, de egos, de falta de educación, de visiones cerradas, anquilosadas, de juicios injustos y convenencieros, de discriminación, de falta de educación, y un largo etcétera.

No será fácil, pero en este año que inicia podríamos ver más signos claros de ese avance hacia una religión despierta que realmente propague el sentido más profundo de la espiritualidad para que deje de ser una imposición y se convierta en una decisión de las personas. Habrá que lidiar con ideas arraigadas desde hace siglos, habrá que confrontar a los grupos de poder dentro de las instituciones religiosas, se tendrán que establecer nuevos parámetros de entendimiento entre las diferentes tradiciones, y se necesitará mucha creatividad y esfuerzo para cambiar los métodos de comunicación de las religiones para que verdaderamente tengan un efecto de persuasión o de seducción y no de conquista forzada o con chantajes.

El despertar es renacer en esta vida a la verdad. Es encontrar el núcleo de radical de la existencia y tener siempre presente lo más importante y prioritario. Para las religiones, despertar es saberse un medio para un fin, estar conscientes de que no son en sí mismas lo más importante. Será amainar los egos colectivos que tanto daño han hecho en la historia; será ver a los seres humanos, todos, como hermanos, pero no sólo en el discurso, sino también en la práctica, en las enseñanzas, en la visión de la sociedad. Será dejar de discriminar, de forzar dogmas. Será permitir el cuestionamiento, abrir a la autocrítica, entrar en un proceso de limpieza, desintoxicación y acercamiento verdadero a Dios.

APUNTE RELIGARE. El rabino Marc Shneier, de Nueva York, estuvo en Viena y obtuvo una gran victoria. Sostuvo un encuentro con el líder de la comunidad islámica de Austria y logró que se comprometieran en dicha comunidad para promover la educación sobre el Holocausto entre los más de 500,000 musulmanes de dicho país europeo. La negación del Holocausto y la información tergiversada ha sido un problema grave para el diálogo entre ambas religiones, por lo que la educación en ese sentido es de gran importancia.

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