La bandera de la discordia

No se ha terminado el racismo en Estados Unidos lo observamos en las actuaciones exageradas.

Después de la matanza de nueve afroamericanos en una iglesia de Charleston a manos de un joven blanco de 21 años, quien pretendía iniciar una guerra civil, se han suscitado distintas controversias en torno a los símbolos históricos que recuerdan la esclavitud, pero que muchos norteamericanos todavía atesoran. Uno de estos símbolos es la llamada bandera sureña o confederada, que en varios estados se utiliza de manera privada para recordar a los ancestros que participaron, dentro del bando perdedor de la Guerra Civil, pero que también es ondeada en edificios públicos y que incluso forma parte de la bandera estatal de Mississippi.

La gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, pidió a los legisladores retirar la bandera confederada del Capitolio en Columbia diciendo que para muchos es un legado histórico, pero “para muchos otros es un símbolo profundamente ofensivo de un pasado brutalmente racista”.

Obviamente los americanos no deben perder el derecho de utilizar la bandera de forma privada, porque no deja de ser un tema de libertad de expresión. Al final de cuentas, como dice la gobernadora, la bandera tiene varios significados. Es decir, no es que se deba prohibir su utilización, sino que debe regularse para que no se difunda ni se muestre en los lugares públicos en donde todos los ciudadanos tienen derecho a ser respetados. Y es que en última instancia el problema es mucho más profundo que una simple bandera.

No se ha terminado el racismo en Estados Unidos y lo vemos todos los días en algunos medios de comunicación conservadores de manera quizá sutil pero evidente, o en la reacción general del ala más radical del partido republicano y sus seguidores ante el triunfo hace casi 7 años de Barack Obama, y lo observamos en las actuaciones exageradas de algunos policías en contra de las minorías que resultan hasta en asesinatos.

Los símbolos como la bandera confederada fungen como refuerzos a una idea supremacista y a un sentimiento que surge en parte del patrioterismo religioso ignorante y que empaña la cosmovisión de muchos ciudadanos en el vecino del norte. Coincide que el racismo es más fuerte en los estados con menores niveles de educación, mayor religiosidad y más problemas de machismo, por decir sólo algunos. Está claro también que el rencor histórico de las minorías, sobre todo la afroamericana, nutre el círculo vicioso. Por ello, además de retirar las banderas confederadas, es importante seguir atacando el problema de raíz con más educación y con medios de comunicación y líderes ciudadanos más responsables.

APUNTE RELIGARE. Hay muchísimos casos de cáncer en México y en el mundo que si se hubieran detectado a tiempo hubieran podido ser curados. Existen varias maneras, muy fáciles y rápidas, de prevenir una de las enfermedades más terribles de nuestros tiempos. Hay formas de autoexploración que, al detectar algo, pueden ahorrar grandes cantidades de dolor, tiempo y dinero, y hasta salvar la vida. Todo eso está ahí, a la mano de todos, pero desgraciadamente la cultura de la prevención y de la revisión de salud no es algo que nos caracterice a los mexicanos. Por ello se organiza el Cancerotón 2015 este viernes 26 y sábado 27, en un esfuerzo al que se han sumado varias empresas, y que se transmitirá por 26 horas a través de Multimedios Televisión y Multimedios Radio, y MILENIO Televisión estará con enlaces durante el día. La idea es construir la primera clínica de prevención contra el cáncer en México, de tal suerte que exista un centro de salud para los sanos, pero que tengan propensión a adquirir cáncer en un futuro. Un gran esfuerzo que contribuirá a detener el implacable avance del cáncer en México.

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