Vaticano contra monjas

Algunos de los temas más sensibles para la curia romana, son los que las religiosas han decidido explorar, y tal parece que nada las va a detener, a pesar de las reacciones.

No cabe duda que las monjas norteamericanas están poniendo muy nerviosos a los conservadores católicos. Ahora el Vaticano decidió amonestar a las religiosas estadunidenses feministas de la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas (LCWR por sus siglas en inglés), debido al premio que ellas decidieron darle a la teóloga feminista Elizabeth Johnson, quien ha estudiado cómo los prejuicios culturales de quienes escribieron la Biblia, han afectado negativamente a las mujeres en la religión católica.

Resulta que uno de los grandes temas que causan controversia en todas las religiones, pero especialmente en las monoteístas, es el del trato y rol de la mujer. Y es así que se ha intentado estudiar, teológicamente, las interpretaciones que se dan de las escrituras hacia las mujeres, y cómo éstas han generado desigualdad e injusticias a lo largo de la historia. Las religiosas de la LCWR se han dado a la tarea de poner en la mesa de discusión estos temas, y no han renunciado a seguir haciéndolo a pesar de las fuertes críticas y regaños que han recibido del Vaticano. Por ello entregaron el premio a Elizabeth Johnson, quien es catedrática de la prestigiosa Universidad de Fordham, en Nueva York, y quien ha escrito libros como La Iglesia que las mujeres quieren, en los que trata de reivindicar el papel de la mujer, sobre todo su dignidad en la tradición religiosa.

Desde Roma, aseguran que darle un premio a la teóloga supone una clara provocación. Dicen que hay graves errores “doctrinales” en los trabajos de Johnson y que por lo tanto, premiarla es suscribir algunas de sus ideas teológicas “erróneas”. Pero el error más bien es del Vaticano, al menos de comunicación. Porque ante el nuevo pontificado, seguir castigando y gritando en contra de estos genuinos intentos por comprender las injusticias supuestamente suscritas por la religión, es escupir en el aire, es no entender los signos de los tiempos, es darle más fuerza a los argumentos seculares.

Las monjas de LCWR, además de haber tenido siempre una posición muy crítica con respecto al Vaticano, no sólo en el caso de la mujer, sino también las uniones entre personas del mismo sexo, la contracepción y la eutanasia, entre otros temas, también han sido muy activas en proyectos para los pobres y enfermos, lo cual ha ayudado a enmendar la percepción que se tiene del catolicismo en Estados Unidos.

Ellas han decidido externar sus opiniones organizando eventos, invitando conferencistas no católicos, y dando premios como el de Elizabeth Johnson. Algunos de los temas más sensibles para la curia romana, son los que las religiosas han decidido explorar, y tal parece que nada las va a detener, a pesar de las reacciones del Vaticano.

APUNTE RELIGARE. Por cierto, trascendió que el papa Francisco lleva una cordial relación con las religiosas de la LCWR, y que les ha hecho saber que no tomen muy en cuenta la amonestación que les ha hecho el cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller, quien había sido nombrado por Benedicto XVI como responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El pontífice debe manejar con mucho cuidado el tema, para no generar grietas que después se pudieran convertir en un cisma, pero está claro que su visión sobre los temas que los conservadores impugnan a las monjas, no es tan cerrada ni tan inflexible como la de la antes llamada Santa Inquisición. Veremos si, poco a poco, se va permitiendo, al menos, tener una conversación mucha más abierta con las religiosas, que son una luz para la religión.

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