Trump, ¿títere de Putin?

La revista Forbes eligió a Putin como el hombre más poderoso del mundo, y hay razones suficientes. Lo cierto es que el presidente de Rusia ha movido sus fichas y ha logrado posicionarse en el mundo como un líder fuerte, encargado de los destinos del territorio más grande del planeta, pero además con una estrategia internacional, que hasta ahora le ha resultado muy bien, sobre todo en lo que a Estados Unidos se refiere.

La CIA da por hecho que el gobierno ruso estuvo involucrado de alguna u otra forma en la intervención cibernética a las elecciones; Trump y Putin han mostrado que hay buena relación entre ambos, y ahora el magnate ha elegido a otro gran amigo (también magnate) de Putin, el CEO de Exxon, Rex Tillerson, quien tiene grandes intereses de negocio con Rusia. No cabe duda que a Putin le está saliendo muy bien su juego político. 

Ronald Reagan seguramente se retuerce en su tumba viendo a Trump caer en la trampa del ex agente de la KGB. Para nadie es un secreto que la intención de Putin es restablecer el poder que alguna vez tuvo la entonces Unión Soviética en el plano global, y para ello necesita a Estados Unidos. La movida maquiavélica está dando resultados. Increíble que un cuasi dictador, con un gran déficit en el ámbito de los derechos humanos, esté moviendo algunos de los hilos más importantes del país que derrotó al suyo en la Guerra Fría. Ahora solo falta ver qué dirá China sobre esto. Se mueve todo en el peligroso juego mundial.

APUNTE SPIRITUALIS. En uno de los discursos del Tour de agradecimiento de Trump, el presidente electo dijo ante la algarabía del público presente, que por fin volverían a decir la frase “feliz Navidad”. La pregunta es, ¿cuándo la dejaron de decir? La idea de que a algunas personas les resulta mejor decir “felices fiestas” que “feliz Navidad” lo consideraron ya desde la época de George W. Bush como una guerra contra la celebración cristiana, cuando en realidad no era más que un reconocimiento a la diversidad de culturas. Ahora la actitud vengativa de “regresa feliz Navidad” demuestra que los de la “guerra” son otros.

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