Trump: lo peor de dos mundos

Todavía no empieza la administración Trump y ya estamos viendo que el magnate, además de ser un gran riesgo para Estados Unidos y para el mundo, no es tan diferente que los políticos tradicionales en ciertos temas. Es decir, tiene lo peor de dos mundos. Tal parece que esta moda internacional de votar por el personaje “que dice las cosas directamente, que es genuino y real” se va a topar con la realidad de la política y de la operación gubernamental.

En una entrevista con el New York Times (organización que el republicano había convertido en uno de sus grandes enemigos durante la campaña), Donald Trump empezó diciendo que el tradicional diario neoyorquino es una joya del periodismo norteamericano, luego se retractó sobre lo que había dicho del calentamiento global, prometiendo que tendrá una “mente abierta”, y aceptó que no perseguirá legalmente a Hillary Clinton.

Sólo con este último punto, los seguidores más radicales de Trump, si fueran racionales y objetivos, tendrían que estar furiosos en este momento. Encarcelar a Hillary Clinton era una de las frases que más electrizaba a los trumpistas.  Obviamente fue una herramienta de campaña, por lo que todos los asistentes a estos eventos deberían sentirse usados y traicionados por el empresario. 

Claro que hay algunos temas en donde continúa estando firme (en esos da mucho miedo), pero en otros (importantes para las masas), al final de cuentas Trump no era tan genuino y tan fuera del establishment como muchos lo consideraban.

APUNTE SPIRITUALIS. El papa Francisco sigue levantando ámpula en la Iglesia católica, ahora extendiendo la posibilidad para todos los sacerdotes de “perdonar el pecado del aborto” y mantener en la Iglesia a las mujeres que lleven a cabo dicho acto. Esto podría interpretarse como una señal de que, por más terrible que sea el aborto, y por más que sea importante evitarlo, la solución no es juzgar y criminalizar a las mujeres.

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