El "Top 10" pontificio de la felicidad 2/2

Pueden ser trasladados y comparados, por ejemplo, con algunos principios de la tradición budista. De esta manera vemos el sentido interreligioso y universal que tienen.

En la práctica se pueden reencontrar las diferentes religiones. Quizá en los dogmas haya diferencias irreconciliables, pero en los 10 puntos hacia la felicidad que plantea el papa Francisco, hay mucho espacio común. Estos consejos del líder de los católicos pueden ser trasladados y comparados, por ejemplo, con algunos principios de la tradición budista. De esta manera vemos claramente el sentido interreligioso y universal que tienen.

No cabe duda que en esta vida hay dolor desde el inicio hasta el final, de hecho esa es la primera noble verdad del budismo. Quien no vea eso, está en total negación. Cuando el Papa habla de “olvidarse rápidamente de lo negativo”, está aceptando que, en efecto, hay algo “negativo”. Eso no se puede esconder. Al decir que nos olvidemos rápidamente de ello, no significa que pretendamos que no existe, pero sí que lo trascendamos.

Para ello hay que “vivir y dejar vivir”, lo cual implica trabajar por nuestra paz interior, y permitir a los demás hacerlo. El budismo estará totalmente de acuerdo con ello, porque para liberarse de las ataduras, los apegos y por tanto el dolor de esta vida, es importante darnos la oportunidad de buscar la felicidad propia y ajena.

Una de las formas más efectivas para lograr esa felicidad es “darse a los demás”, y “respetar al que piensa distinto”, que para los budistas se podría traducir en el concepto de “compasión”. No sólo ayudar para que “se vea que somos muy buenos” y sobresalir, sino hacerlo por real empatía, por sentir con el otro y ser el otro. Por eso lo de “darse” es importante en general, y también en específico, como el “ayudar a los jóvenes a conseguir empleo”, como dice el Papa. Por otro lado, “cuidar la naturaleza” sería una de las principales máximas de los budistas, también dentro del concepto de “compasión”, que no es exclusivo de los seres humanos, sino de todos los seres sintientes.

La prudencia y la sabiduría son valores básicos para muchas tradiciones orientales, como es el caso del budismo. Cuando Francisco dice “moverse remansadamente”, está describiendo (sin querer) al típico monje budista: tranquilo, en paz, sabio, pero siempre en movimiento, con eficiencia y eligiendo bien sus batallas.

Pero si observamos al Dalai Lama, por ejemplo, también nos daremos cuenta que en muchas ocasiones juega, se divierte, se ríe de las situaciones. Es volver al estado puro de la infancia, en donde las etiquetas conceptuales se disipan, y entonces surge una alegría inocente y plena, que se conjuga también al “compartir los domingos con la familia”, como aconseja el Papa.

Finalmente, “buscar activamente la paz” es el llamado a la acción. Muchos perciben erróneamente que el budismo se queda en la meditación y reflexión, sin actuar. Pero, todo lo contrario, la búsqueda activa de la paz se desarrolla casi automáticamente al tener paz propia, al “vivir y dejar vivir”.

APUNTE RELIGARE. Surgió recientemente un controvertido video en YouTube llamado #Mipsterz, en el que se muestran a varias mujeres musulmanas en patineta, otras subidas en árboles o en postes de la ciudad, con sus velos pero con ropa occidental en algunas tomas y al ritmo de música hip hop. Con esto se reafirma la tendencia hacia el redefinición del Islam en Estados Unidos, la reinterpretación de muchas de las tradiciones conservadoras, que no tienen sustento en esencia, y los derechos que exigen estos jóvenes, sobre todo en cuanto a género u orientación sexual.

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