Salvados por agarrarse a los cadáveres

Todos sabemos que podemos naufragar”, dijo uno de los pocos supervivientes del pesquero con al menos 700 migrantes que se hundió la noche del sábado en el Mediterráneo, “nos salvamos gracias a que nos tomamos de los cuerpos que estaban flotando”, añadió otro. Y es que centenares de personas procedentes de varios países de África perdieron la vida, mientras que muchos otros no han aparecido, luego del intento fallido de llegar a costas europeas.

La mayoría de los migrantes que perdieron la vida estaban encerrados en una bodega del pesquero, en condiciones deplorables que casi recuerdan a los terribles traslados de los judíos a los campos de concentración en tiempos nazis. Personas de carne y hueso, con ilusiones y con un poco de esperanza, que harán lo que sea por buscar una vida mejor, tal y como lo hacen los migrantes centroamericanos y mexicanos que caminan medio continente para llegar a su meta. Seres humanos que están dispuestos a cruzar un mar o un desierto cuantas veces sea necesario para tener al menos la posibilidad de darles una vida digna a sus familias.

Las labores de rescate son sumamente costosas y complicadas. Pocos países, como Italia y Malta, se han involucrado, y las críticas hacia la Unión Europea continúan ante esta crisis humanitaria. Lo cierto es que la región no tiene una política unificada en cuanto a fronteras marítimas se refiere, y hay un enfrentamiento político constante entre los países del norte de Europa, y los del sur que son los que tienen frontera exterior.

Por otro lado, están los traficantes de migrantes que acarrean centenares de ellos para venderlos casi como esclavos y sacar partido de la transacción. Una situación que desde hace muchos años se da en el sur de Europa y que ha recibido poca atención. Es cierto que el problema de la migración no es sencillo, que la complejidad del asunto tiene muchas dimensiones y que no hay fácil solución. Pero también hay que entender que la respuesta no es propia de un país ni de una región. La ONU señala a la Unión Europea, pero también Naciones Unidas tiene responsabilidad en el asunto. 

La situación de migración en el mundo pasa necesariamente por una revisión amplia y concreta sobre la cooperación al desarrollo, las disparidades económicas entre países ricos y pobres, el comercio justo y las políticas de desarrollo internacional. No es fácil porque los procesos de largo plazo que buscan soluciones de raíz, no son bienvenidas en la mayoría de los gobiernos o congresos del mundo, que son los que a final de cuentas aprueban lo que los organismos internacionales hacen o dejan de hacer.

APUNTE RELIGARE. Las cosas se complican para una de las religiones más controvertidas del mundo, la Cienciología, después del estreno del documental Going Clear por parte de HBO en Estados Unidos. Y es que a través de una muy completa y profunda investigación quedaron en evidencia varios casos de abusos, o situaciones prácticamente de esclavitud, y se muestra una impresionante y millonaria estructura de poder que ha llegado a muchos países del mundo, y que a pesar de los intentos de esconder sus métodos, ha dado mucho de qué hablar.

Los únicos detractores de este documental son, obviamente, algunos cienciólogos conocidos, como el caso de John Travolta, que ha salido a decir que la gente ataca a su religión “sólo porque funciona”. Y vaya que debe funcionar para tener la capacidad de reclutamiento de personas con dinero, que están dispuestas a alejarse de sus familiares y amistades para encontrarle un “nuevo sentido” a la vida, pero que muchos de ellos, con el tiempo, y con documentales como Going Clear, se darán cuenta de los riesgos que eso implica.

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