Sacudiendo la Semana Santa

Nos quedamos sufriendo en nuestra zona de confort, y entonces nos lavamos las manos como Poncio Pilato, y preferimos mantenernos en esa posición de "víctimas"

Las fechas importantes en las religiones, sobre todo si hablamos del catolicismo, suelen ser un paso más en el devenir de los años, un ritual casi automático que la gente sigue sólo porque “así es”, sin mayor profundidad, sin mayor reflexión. El papa Francisco, sin embargo, se ha dado a la tarea de sacudir estas fechas, de llamar la atención de los fieles y del mundo entero para que al menos haya un propósito, para que sirvan de algo.

Ya desde el Domingo de Ramos, el pontífice se saltó el protocolo para tomarse algunas selfies, pero además en su homilía hizo mucho hincapié en la necesidad de hacer una verdadera reflexión sobre la vida: “¿Mi vida ha quedado dormida?”, preguntó. “¿Soy como Poncio Pilato quien al ver que la situación es difícil se lava las manos?”. Preguntas que quizá hubieran quedado en el aire si no fuera por la fuerza mediática que Francisco ha logrado en estos meses como líder de la Iglesia católica.

Alain de Botton, un joven y ateo filósofo, asegura que quienes no practican una religión pueden y deben también aprender de las distintas tradiciones. Las fechas del año que conmemoran algún acontecimiento, o que tienen algún significado espiritual, son momentos que permiten detenerse para pensar en lo importante, algo que ni religiosos ni ateos ni agnósticos hacen muy seguido.

Al preguntar si la vida está dormida, es porque políticos, empresarios, activistas, artistas, líderes de la sociedad, ciudadanos en general, estamos embaucados en las diferentes burbujas de cada profesión, preocupados por los problemas del día a día, aparentemente sin salida.  Nos quedamos sufriendo en nuestra zona de confort, y entonces nos lavamos las manos como Poncio Pilato, y preferimos mantenernos en esa fácil posición de víctimas sin hacer nada al respecto, de raíz. 

Y quizá con lo que ha estado haciendo el papa Francisco, en el sentido de mover las cosas para que la gente despierte, pudiera haber una buena ocasión para practicar la reflexión, sin importar la religión que cada quien profese, o la falta de la misma. Es cierto que los medios de comunicación no hablan mucho de religión, sobre todo en otras fechas, tal y como lo decía ayer Roberto Blancarte en estas páginas. Lo normal es que veamos las procesiones, las misas desde Roma, los reportes sobre algunos significados y ritos, y hasta ahí. Pero también es cierto que el papa Francisco ha logrado mucha mayor atención mediática, porque al salirse de los cánones habituales, al hacer algo diferente, los ojos del mundo empiezan a voltear y a poner mucha más atención. Eso logra que, al menos en algunos casos, haya un momento para dejar la carrera cotidiana del trabajo o de las vacaciones, y pensemos un poco en nuestra vida, en lo importante.

APUNTE RELIGARE. Por cierto, se acerca el día de la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII, el 27 de abril. Se entiende que muchos medios enfaticen más la de Juan Pablo II por su popularidad, pero ojalá que no se relegue ni se menosprecie a Juan XXIII, porque sin duda el llamado Papa bueno, fue el iniciador del cambio más radical y positivo que ha tenido la Iglesia católica en su historia moderna: el Concilio Vaticano II. Si hablamos de sacudidas, vaya que Juan XXIII sacudió a la tradición católica en general, pero desgraciadamente muchos de los avances quedaron olvidados, aunque hoy el papa Francisco los esté retomando. Está claro que uno de los objetivos de canonizar a los dos papas al mismo tiempo es para unir a la Iglesia y para reconocer sus distintas dimensiones.

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