Sacudida a la Iglesia católica, cortesía del papa Francisco

El papa Francisco lo hace de nuevo. Y ahora lo hace con su primer documento formal escrito totalmente por él, en el que seguramente moverá varios tapetes dentro y fuera de la Iglesia católica. Y es que la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, es un llamado urgente a renovar la institución, a acercar a fieles y sacerdotes a la esencia real del cristianismo, a sacudir las estructuras eclesiásticas empezando por el papado y, desde luego, a reiterar algunos puntos básicos del catolicismo, pero con sus respectivos matices.

El énfasis es en una Iglesia de la calle, y no del Vaticano, en una visión de servicio y no de burocracia, en una práctica más cercana a Jesús que al poder. El Papa prefiere una Iglesia “herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia… preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos”. También considera que la mayor amenaza es “el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando”. Por eso habla de rescatar la “frescura del Evangelio”, y critica a los que “se sienten superiores a otros” por ser “inquebrantablemente fieles a cierto estilo católico propio del pasado”.

Francisco toca el tema de cómo deben los sacerdotes dirigirse a los fieles, sobre todo cuando se trata de las homilías, y pide “cercanía, apertura al diálogo, paciencia, acogida cordial que no condena”. Qué difícil será para muchos miembros de la Iglesia católica no condenar. Ése sí que es un duro trancazo para una buena cantidad de católicos.

Francisco toca el tema del capitalismo y denuncia al sistema económico actual diciendo que es “injusto de raíz”, porque se basa en “la ley del más fuerte”. Luego se pregunta “¿cómo es posible que no sea noticia cuando un indigente muere por exposición, pero sí cuando el mercado pierde 2 puntos”. Un buen mensaje para nosotros en los medios.

En cuanto a los temas controvertidos, como el aborto, Francisco deja las cosas como están: “No es progresista intentar resolver los problemas eliminando una vida humana”, pero matiza: “Por otro lado hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a mujeres en situaciones muy difíciles… con una angustia profunda” resultado de “violación o situación de extrema pobreza”.

El Papa no sólo le da su bendición al ecumenismo y al diálogo interreligioso, sino que subraya su importancia y sus ventajas, diciendo que son condiciones necesarias para la paz en el mundo, y que no oscurecen la evangelización. Pone especial énfasis en el Islam, pidiendo “evitar odiosas generalizaciones, porque el verdadero Islam y una adecuada interpretación del Corán se oponen a toda violencia”.

APUNTE RELIGARE. La revolución de la ternura y del cariño son conceptos que el papa Francisco menciona a lo largo de su exhortación apostólica y que los complementa nuevamente con la alegría de la religión. Han sido temas que desde que inició su pontificado se han convertido en pilar fundamental de sus discursos. Hay líderes que llegan para cambiar las cosas, y el papa Francisco es uno de ellos sin duda. Pero más que cambio, y como lo hemos dicho en este espacio, lo que se pretende más bien es un regreso a la esencia, o una evolución hacia lo más importante, pero no con una falsa y superficial “actitud positiva” ni con una espiritualidad individualista, sino con una visión profundamente alegre y verdadera.

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