Nelson Mandela, los “pro-vida” enojados y ateos en la mira

Soy un ser humano". Así respondía constantemente Nelson Mandela a quien le agradeciera por terminar con el sistema del apartheid, por su labor a favor de los derechos humanos y por el ejemplo y la inspiración que fue durante su vida. "Es el esfuerzo de todo un equipo, de mucha gente sin la cual no se podría lograr nada".

Palabras más palabras menos, el ex presidente sudafricano solía dirigirse así a quien lo alababa.

Y es que la humildad y los pies en la tierra fueron algunas de las características que ayudaron a Mandela a ver al mundo con empatía. Fue por su visión optimista, pero a la vez realista y objetiva, que tuvo la capacidad de perdonar, de no utilizar la venganza como su motor de avance, y de lograr una verdadera y profunda revolución, sin convertirse en todo aquello que criticaba (como suele suceder en la mayoría de las revoluciones).

No todo lo que hizo Mandela está hoy ausente de controversia. Y es que más allá de los problemas que tuvo en su vida privada, hubo decisiones y acciones que hoy están generando discusión. Por ejemplo, el caso del aborto. Mandela apoyó una ley para despenalizar el aborto, razón por la cual muchos de los grupos pro-vida, sobre todo en Estados Unidos, han atacado fuertemente a Madiba, asegurando que todo lo demás, todo lo bueno que hizo, se viene abajo por ese "genocidio de su propia gente" que según dicen, supuso su apoyo a la ley.

Se olvidan que Mandela lo que apoyó fue una ley de despenalización, no al aborto en sí. Y que no porque exista esa ley se va a propiciar dicha actividad necesariamente.

Seguramente Mandela prefería que no hubiera abortos, pero vio la necesidad de esa ley para regular los que ya existían y para no criminalizar mujeres en todos los casos. Algo que los grupos más radicales autollamados "pro-vida" no quieren ver.

Obviamente que Nelson Mandela, al igual que Gandhi, la Madre Teresa de Calcuta Martin Luther King, y otros muchos líderes pacíficos, inspiradores y revolucionarios, no fueron perfectos y cometieron errores en su vida, como cualquier ser humano. Claro que habrá acciones en las que no todo mundo esté de acuerdo, como el apoyo a esa ley que despenalizaba el aborto.

Pero no por eso dejan de ser símbolos de unidad, paz, derechos humanos y compasión. No por eso dejarán de inspirar a millones.

Ateos en la mira

Los ateos que expresen abiertamente sus opiniones religiosas, pueden ser castigados con la pena de muerte en 13 países del mundo, según la Unión Internacional Humanista y Ética (IHEU por sus siglas en inglés), a través de su reporte "Libre pensamiento" (Freethought report 2013) con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos, conmemorado ayer. Increíble. Se requiere un Nelson Mandela del escepticismo y el libre pensamiento en esos países.

APUNTE RELIGARE. Algo que tenía Nelson Mandela era la capacidad de unir. Lo hizo en su país a pesar del odio y del rencor que se había generado a lo largo de muchos años. Lo siguió haciendo en el resto de su vida, inspirando a millones de personas y a cientos de líderes a ser más compasivos. Lo vimos ayer, ya después de su muerte, en el homenaje que se llevó a cabo en Sudáfrica, cuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el de Cuba, Raúl Castro, se dieron la mano en una imagen sin precedentes que demuestra, al menos simbólicamente, que es posible el diálogo y el entendimiento aun en medio de las diferencias. La fuerza y la determinación no están peleadas con la empatía y la prudencia.

http://twitter.com/@hectordiego