¿Un López Obrador en España?

Ambos tienen una ideología de izquierda nacionalista, los dos pugnan por un cambio de raíz.

Ante la crisis económica europea de los últimos años, han surgido varios fenómenos políticos interesantes en aquel continente. Además del fortalecimiento de algunos partidos de extrema derecha en países como Francia, o el reciente triunfo de la izquierda radical en Grecia, resulta que en la madre patria no se quedan atrás. Y es que el bipartidismo tradicional de la democracia española está rompiéndose gracias a un movimiento de extrema izquierda que ha demostrado su poder en las últimas encuestas. El partido Podemos, liderado por el joven y carismático Pablo Iglesias ha logrado revitalizar a una población progresista que se había quedado prácticamente dormida desde el triunfo del conservador Partido Popular en 2011.

Según la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), Pablo Iglesias estaría encabezando la segunda fuerza electoral superando al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y sólo algunos puntos por debajo del gobernante y derechista Partido Popular (PP). Acá en México se escuchan voces que lo comparan con el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

Es verdad que hay algunas similitudes entre el ex integrante del Partido Comunista en España, y AMLO. Además de ser la segunda fuerza electoral, como también lo fue AMLO en 2006 y 2012, ambos tienen una ideología de izquierda nacionalista, los dos pugnan por un cambio de raíz, incluso constitucional, también en los dos casos hay una fuerte aversión por el estatus quo político y un cierto desdén por las instituciones. Pero hay también grandes diferencias que valdría la pena puntualizar.

En nuestro país, hemos visto que López Obrador no es precisamente alguien que se sienta cómodo discutiendo o debatiendo con quienes están en desacuerdo con él. No es tan fácil que esté dispuesto a ser entrevistado por cualquier medio de comunicación. Es cierto, tampoco los medios se prestan tan fácil a darle espacio, pero lo cierto es que cuando se lo dan, AMLO pretende que todo sea exactamente como él quiere.

En cambio, en España, Pablo Iglesias dialoga, discute, debate, sin miedo y con todos. No impone condiciones ante las entrevistas y así como acude a medios de comunicación que ideológicamente pudieran estar a su favor, también se atreve a entrar en terrenos completamente hostiles, y hasta es cuestionado por varios periodistas a la vez, al menos por lo pronto.

Otra diferencia: López Obrador no ha sido tan claro en su postura sobre temas como la legalización del aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo y otras cuestiones sociales, en las que se ha caracterizado más bien por ser conservador. Pablo Iglesias, por otro lado, es de izquierda no sólo en lo económico sino también en lo social, por lo que se le podría considerar como progresista. Diferencias aparte, el riesgo del radicalismo existe ahora en España. 

APUNTE RELIGARE. Uno de los grandes proyectos del papa Francisco es sin duda el educativo. Una muestra de ello es Scholas Ocurrentes, que tiene como objetivo vincular la tecnología, el arte y el deporte para fomentar la integridad social y la cultura del encuentro. Esta iniciativa habla muy bien de la evolución de la religión hacia una espiritualidad laica que pueda ser compartida por todo el mundo. Y es que los valores que se quieren difundir a través de esta red, formada por varias organizaciones como Google, el Barça, y MILENIO, no son estrictamente religiosos, sino más bien universales: paz, diversidad, cooperación, participación, honestidad y conciencia ambiental. La idea es generar una mayor vinculación, sobre todo entre los jóvenes de bajos recursos, y difundir dichos valores sin la necesidad de llevarlos a través de una determinada religión.

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