España: ¿monárquica o "juancarlista"?

Felipe tendrá muchos retos para los que deberá definir su personalidad como rey, y el tipo de acciones que irá emprendiendo para diferenciarse de
Juan Carlos.

El rey Juan Carlos I, quien anunció su abdicación antier, será recordado sobre todo por su decisión de iniciar un proceso de transición democrática, y su liderazgo conciliador con las diferentes facciones ideológicas de España. De hecho, la Constitución española, promulgada en 1978, le confiere el rango de Símbolo de la Unidad Nacional, unidad que logró gracias a sus intervenciones para defender la continuidad del Estado y la entonces incipiente democracia. Ahora que le toca el turno a su hijo Felipe, veremos si España es verdaderamente monárquica o solamente fue juancarlista, por cuestiones coyunturales.

La más emblemática actuación del rey Juan Carlos fue durante el intento de golpe de Estado de 1981, cuando para contrarrestarlo, el monarca aglutinó a las principales fuerzas militares, asegurando su fidelidad, y negándose así a apoyar a los golpistas. Su aparición en los medios de comunicación ya con el mensaje de unidad y teniendo a la mayoría de los militares claramente en sintonía con el rey, logró que se evidenciara sin duda, la primacía y permanencia del sistema democrático, y consiguió que se reafirmara la Constitución de 1978.

El paso de la dictadura a la democracia, aunque labor de muchos, se relaciona entonces, sobre todo con la figura de Juan Carlos. Ahora, el 18 de junio se llevará a cabo la proclamación del rey Felipe VI, y le tocará a él convencer al pueblo español de la necesidad de una monarquía. Ya estará pensando en una estrategia de posicionamiento, y estará también planeando cómo diferenciarse de su padre, a la vez que le da continuidad a la línea institucional y democrática. 

Felipe VI seguramente continuará con la labor de promoción económica y cultural de España, y probablemente será un buen embajador en Latinoamérica y otras partes del mundo. Pero eso no será suficiente en el contexto de la crisis económica, de los escándalos de la familia real, y de un movimiento republicano cada vez mayor, tanto en España como en otros países, así como la creciente fuerza de los nacionalistas catalanes en la Unión Europea. Algunos se preguntan si lo único que le quedará a Felipe será cederle al pueblo la decisión de mantener o no a la monarquía, y si eso pudiera significar el inicio de una transición hacia la Tercera República. Se ha dicho incluso que si Juan Carlos fue El Rey de la Democracia, entonces Felipe podría ser El Rey de la República.

En principio no parece que vaya a ser así, porque el apoyo a la monarquía sigue siendo mayoritario. Pero de cualquier forma Felipe tendrá muchos retos para los que deberá definir su personalidad como rey, y el tipo de acciones que irá emprendiendo para diferenciarse de Juan Carlos, y lograr la popularidad necesaria.

APUNTE RELIGARE. En las redes sociales hay un hashtag nuevo que pretende resaltar la dimensión más positiva de las religiones. Se trata de #ReligionDoingGood (Religión haciendo el bien), y tiene la intención de juntar al menos 100 grandes ejemplos en los que quede de manifiesto que las tradiciones religiosas tienen mucho más de bueno que de malo. Hay desde encuentros interreligiosos hasta esfuerzos deportivos, pasando por la realización de cortos de cine en donde se destaca el diálogo entre tradiciones, así como las actividades de voluntariado en las que se ayuda a miles de personas necesitadas, o las meditaciones masivas que generan comunidad a la vez que calman la mente y engrandecen el espíritu, entre otras muchas cosas. Hablar de lo negativo es importante y hay que hacerlo. Pero el enfoque debe ser siempre en la esperanza.

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