Entonces, ¿tiene la culpa la religión?

Sigue la discusión sobre el papel de la religión en las situaciones de violencia que se viven en el mundo, y lo cierto es que son muchos los factores que están en juego cuando se trata de analizar las causas del terrorismo. Pero como decíamos la semana pasada, la religión es uno de los más importantes. Es verdad que sin religión seguiría habiendo violencia, pero lo más probable es que sería menos intensa, menos cruel y más fácil de controlar que con la religión.

Pero, ¿a qué nos referimos exactamente con religión? Más que hablar de la religión misma, que no es más que un sistema de creencias que tiene el objetivo de explicar lo sobrenatural y con base en eso regular la vida en este mundo, lo importante es el "pensamiento religioso". Este es el que, sin evidencia suficiente, pretende dar explicaciones y leyes del cosmos y de la vida humana con la plena seguridad de que provienen de algún ente poderoso que lo gobierna todo y cuya verdad fue revelada a través de algún ungido en nuestro planeta. Eso lo convierte en algo sumamente importante para las personas, por lo que, una vez interpretados los textos de cierta manera, se procede a actuar de manera literal sin importar las consecuencias, "porque eso dice Dios, y qué puede ser más importante que eso".

Para defender a la religión se suelen utilizar ejemplos como el de Hitler o Stalin, para decir que también los no- religiosos han matado a millones de personas. La diferencia es que no lo hicieron en nombre de la no-religión. Pero aún en esos casos podríamos decir, que aunque no había una religión tradicional de por medio, sí llevaron a cabo sus acciones violentas utilizando una especie de pensamiento religioso, por lo que el movimiento que representan se hace religioso. En ese sentido es que la religión sí es gran parte del problema.

APUNTE SPIRITUALIS. Imaginemos que la religión fuera un cuchillo. Estamos de acuerdo en que puede ser utilizado tanto para bien como para mal, el cuchillo no tendría la culpa. El problema es que la religión no es sólo el cuchillo, sino que viene con un instructivo muy complejo, del cual se desprenden, sobre todo, guías y justificaciones para usarlo de manera equivocada. El cuchillo ahí estará siempre, lo que podríamos cambiar, reinterpretar, o simplemente descartar, son las instrucciones, es decir, que la gente entienda que no es más que una herramienta, y punto.


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