Emprender en lugar de gastar energía en politiquerías

Ayer leíamos en MILENIO que un grupo de becarios mexicanos del Centro de Tecnología e Innovación presentó un aparato similar a una tableta que puede traducir texto digital al braille, con lo que apoyarían a una gran cantidad de personas con discapacidad visual a acceder a nuevas tecnologías; otro grupo de emprendedores inició un proyecto para instalar paneles solares en 200 hogares del país con planes de alquiler, y pretenden convertirse en el Uber de la energía solar; hemos visto la creación por parte de otros mexicanos de Segundo Hogar, una plataforma de renta vacacional de inmuebles para turistas para cualquier nivel socioeconómico; varias universidades del país, como la UDEM o el Tec de Monterrey, llevan muchos años haciendo énfasis en la importancia del emprendimiento y siguen proponiendo programas para los estudiantes; el Gobierno Federal y los estatales han lanzado algunas iniciativas como Mi Primer Crédito para quienes quieren lanzar su primer negocio.

Sí, como vemos, es verdad que hay muchos esfuerzos para ayudar a los mexicanos a que sus ideas se conviertan en realidad. Pero, ¿qué pasaría si esos esfuerzos aumentaran mucho más en su alcance tanto geográfico (no sólo en las grandes ciudades), como de clase social? ¿Cómo sería México si utilizáramos el mismo tiempo y energía de los conflictos y pleitos magisteriales, por ejemplo, en educar y motivar a los jóvenes en una verdadera cultura del emprendimiento? ¿Cómo crecería nuestra economía si mejoraran las estructuras institucionales para que permitan y faciliten mucho más la creación de nuevos negocios, desapareciendo burocracias y generando más incentivos para ello? ¿Cuál sería nuestra posición en el mundo si los talentos de tantos mexicanos no tuvieran la necesidad de salir del país para buscar gobiernos y sociedades que sí apoyen sus nuevos proyectos? ¿Cómo mejoraría la calidad de vida de los ciudadanos de este país si las nuevas tecnologías realmente estuvieran al alcance de todos para democratizar más los procesos de hacer negocios? Hay grandes ejemplos de mexicanos que han sobresalido y han podido aterrizar sus ideas y hacerlas crecer, buropero no sin un montón de obstáculos burocráticos que sólo han hecho más lento su desarrollo y les han puesto trabas que no deberían estar ahí.

Una de las claves del éxito de Estados Unidos ha sido siempre la posibilidad que tienen sus ciudadanos de empezar desde cero, de que a partir de nuevas ideas se generen acciones reales ayudadas, no detenidas, por las estructuras gubernamentales. En México aún nos falta mucho para eso.

Es cierto que ya hay gente que recurre a tecnologías como el crowdfunding para poder financiar sus proyecto, dado que el principal problema para los emprendedores ha sido por mucho tiempo el acceso a fondos, pero falta mucha más conciencia de ello.

El énfasis en educación tendría que ser la motivación y las herramientas para lograr cristalizar sueños. Se ha podido en México en pequeña medida, así es que sin duda se puede lograr también a lo grande. Sólo hay que pensar más en eso, y menos en grillas y en politiquerías que en nada abonan al desarrollo del país.

APUNTE RELIGARE. El comediante y conductor del programa Last Week Tonight, John Oliver, convirtió su estudio en una iglesia y su audiencia en los fi eles, mientras ponía de manifiesto los privilegios que obtienen muchos de los televangelizadores norteamericanos. Para ello creó la Iglesia de Nuestra Señora de la Perpetua Exención, haciendo burla de las posibilidades que tienen las religiones de no pagar impuestos en Estados Unidos. Fue un gran éxito y se volvió viral, poniendo en la mesa de discusión, no el hecho de que existan y que tengan libertad de expresión, sino que se les trate igual que los demás negocios del país.  


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