Dictadura venezolana en construcción

"Escucho los balazos desde mi casa, hay barricadas en la calle de enfrente y tenemos mucho miedo de usar nuestros celulares y de expresar nuestra opinión en contra de la dictadura, porque nos enviaron mensajes de advertencia, de que podría haber allanamientos, detenciones y represión en general, si difundimos mensajes en contra del gobierno de Maduro”. Palabras más, palabras menos, fue lo que me dijo una ciudadana venezolana después de que tuve la oportunidad de entrevistarla en vivo para Milenio Televisión. Por petición de ella, en la entrevista tuvimos que omitir su nombre porque día con día aumenta el temor de represalias contra quien “hable de más”. Su caso es uno de millones.

Y es que las acciones represivas son los pasos normales, casi de libro de texto, de una dictadura en formación. Son las acciones típicas de quien se siente acorralado y pretende imponer a la fuerza sus ideas, pero sobre todo con el objetivo de perpetuarse en el poder el mayor tiempo posible. 

El argumento de que “eso es lo que quiere el pueblo”, está totalmente destruido. Es una absoluta mentira. Queda claro que la mayoría de los ciudadanos de ese país no quieren al gobierno de Maduro (incluso algunos chavistas están dándole la espalda). Es evidente que el presidente no aguantaría ni un día más del que legalmente le corresponde, si hubiera un verdadero sistema democrático. Pero no, en lugar de ello hay un “disculpe las molestias, dictadura en construcción”.

APUNTE SPIRITUALIS. Es impresionante que aún haya mexicanos que admiren el régimen de Nicolás Maduro, y que no condenen sus acciones en contra de los derechos humanos y de la propia Constitución. Increíble que algunos grupos de la llamada “izquierda” (que de izquierda verdadera tienen poco), defiendan al gobierno venezolano y le achaquen toda la culpa a las “élites” latinoamericanas, cuando en realidad la nueva élite en países como Venezuela, es la nacionalista retrógrada y represiva, como la de Maduro.

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