Despolitizar la migración

A algunos republicanos les da mucho miedo que la población de migrantes con posibilidad a convertirse en ciudadanos americanos aumente.

Niños que llegan a un país sin sus padres, que son enviados como último recurso, como el resultado de la desesperación, son la clara imagen de una situación que ha llegado a niveles muy graves. De algo que es muy difícil de detener o resolver, pero que requiere de un gran esfuerzo internacional, y de mucho compromiso de los gobiernos. La reforma migratoria en Estados Unidos está detenida y el presidente Obama ha dicho que ante la reticencia del Congreso, hará lo que pueda por decretos.

Pero ha sido durante la administración de Barack Obama cuando se han registrado la mayor cantidad de deportaciones, y la Casa Blanca ha sido incapaz de llegar a acuerdos con los legisladores, mientras el Capitolio sigue cerrado a que avance la reforma. De hecho, como lo habían adelantado ya algunos congresistas, y por lo que el mismo Obama sugirió, ya este año no habrá reforma migratoria. Por más buenas intenciones que aparentemente haya, al final entran al juego los intereses partidistas.

A algunos republicanos les da mucho miedo que la población de migrantes con posibilidad a convertirse en ciudadanos americanos siga en aumento, porque electoralmente no les conviene. Estados históricamente considerados como bastiones conservadores como el caso de Texas, pudieran en el mediano plazo cambiar políticamente y apoyar al partido demócrata en elecciones presidenciales. De la misma manera, a los demócratas les conviene que el Gobierno impulse la reforma y convierta a millones de indocumentados de la noche a la mañana, en ciudadanos con derecho a votar… por ellos.

Qué difícil es resolver un problema tan complejo como el de la migración, cuando el tema se politiza a grados inhumanos. Todos tienen sus argumentos y muchas veces son válidos, pero lo cierto es que la migración es una situación humanitaria que requiere de una urgente salida y de un proceso internacional de apoyo y entendimiento. Ya hay una aproximación entre el Departamento de Justicia de Estados Unidos y la Procuraduría de la República de nuestro país, quienes crearon un grupo de trabajo de alto nivel en respuesta a la situación de los niños migrantes sin acompañantes. Está por verse si se institucionaliza de tal manera que sea suficiente y logre generar acciones concretas.

Pero el problema es que, como decíamos, siempre termina entrando la cuestión electoral dentro de Estados Unidos, y la desensibilización de algo que genera mucho sufrimiento en el mundo. No habrá solución posible a menos de que proyectos como el de las procuradurías sean vinculantes en el plano global, para atacar el problema de manera despolitizada y con una actitud de cooperación internacional.

APUNTE RELIGARE. La Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos decidió a favor de la empresa familiar Hobby Lobby en su demanda de no incluir anticonceptivos en la cobertura médica a sus empleados como lo estipula la nueva ley de salud impulsada por el presidente Obama, mejor conocida como Obamacare. Los jueces argumentan que forzar a los dueños en ese ámbito a llevar acciones en contra de sus principios, sería atentar contra su libertad religiosa, y que el Gobierno podría pagar por los anticonceptivos, en lugar de que lo haga la empresa. Es un buen argumento, pero el problema será el claro antecedente que esto deja: seguramente habrá muchas empresas familiares que utilizarán este caso de ejemplo para justificar acciones discriminatorias utilizando “principios religiosos” como pretexto. Veremos caso por caso de qué lado está la ley.

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