Cuba y EU, emocionalmente inteligentes

Por fin un presidente de Estados Unidos viaja a Cuba, y por fin los dos países son capaces de entablar un diálogo como los adultos maduros e inteligentes que deberían ser. Los discursos que escuchamos, tanto de Raúl Castro como de Barack Obama, son una clara indicación de que, desde el plano gubernamental hasta el ciudadano, ambas naciones han logrado grandes avances en sus procesos de comunicación, y desde luego en el proceso diplomático.

Los dos mandatarios reconocieron que hay diferencias importantes entre su visión de la democracia o de los derechos humanos. Está claro que las estructuras políticas, los sistemas institucionales y las prioridades y valores sociales son muy distintos en ambos países. Pero fue muy reconfortante escuchar que tanto Castro como Obama aceptaran que hay cosas por hacer y mejorar, especialmente en el ámbito de los derechos humanos. Fue muy sano que Obama dijera que efectivamente Cuba ha logrado un buen sistema para la salud y la educación de sus ciudadanos, y que en Estados Unidos están abiertos a escuchar las críticas constructivas en ese sentido. Castro dijo que ningún país cumple con todos los derechos humanos y que ellos no son la excepción.

No se tiene que ser exactamente igual en visión política para poder entablar un diálogo. Como dijo Obama, si algo como el embargo contra Cuba no funciona por 50 años, es tiempo de cambiarlo.

APUNTE SPIRITUALIS. Sé que es prácticamente imposible, pero sería ideal que ante un atentado terrorista como el de Bruselas todos los medios de comunicación nos pusiéramos de acuerdo para sólo informar lo sucedido sin hablar de los perpetradores ni sus causas, y utilizando las redes principalmente para ayudar a las víctimas y sus familias. Si así fuera, le hubiera ido mejor a Ankara que tuvo muy poca cobertura mediática. ¿Por qué? Porque al final de cuentas lo que quieren los terroristas es que se hable mucho de ellos y que se genere el mayor miedo posible. Al no suceder eso, ellos pierden.


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