"Chespirito" y la muy merecida atención

Resulta que "Chespirito" murió el viernes, y no sólo merece la atención que se le ha dado, sino que además viene muy bien en estos momentos recordar la alegría.

Desde el viernes, uno de los principales temas en los medios de comunicación, redes sociales, conversaciones de sobremesa y pláticas aisladas ha sido el de Roberto Gómez Bolaños, Chespirito. No es para menos. Un genio del entretenimiento como el creador del Chavo del 8 o el Chapulín Colorado merece eso y mucho más. Sin embargo, no faltan quienes se molestan ante esta situación y critican la atención que se le da al tema en los momentos que vive el país actualmente, sobre todo tomando en cuenta a los 43 desaparecidos de Iguala. 

Pero una cosa es que a alguien no le gusten los personajes que creó Chespirito, que no lo haya visto o que simplemente le dé igual (lo cual es respetable), y otra muy distinta es denostar y criticar amargamente el hecho de que se estén haciendo homenajes: lo cierto es que los programas de Chespirito marcaron infancias, e incluso hoy nos sigue haciendo reír a carcajadas a muchos.

Nadie está diciendo que no sea importante el momento histórico por el que está pasando México, ni se están dejando de cubrir los temas relacionados a los 43 desaparecidos de Ayotzinapa.

Por supuesto que es una de las tragedias que más debe preocuparnos, no sólo por el hecho mismo, sino por lo que representa, por esa gota que derrama el vaso de la corrupción, de los malos gobiernos, de las monstruosidades que se siguen cometiendo en algunos municipios del país. Pero la muerte no se programa, y resulta que Chespirito murió el viernes, y no sólo merece la atención que se le ha dado, sino que además viene muy bien en estos momentos recordar la alegría que ha dado a millones de niños y grandes de todas las clases sociales y de decenas de países en el mundo. Y es que podemos saber que alguien o algo es un clásico cuando trasciende generaciones, lugares y estatus sociales.

Claro que Televisa, que fue casa de Chespirito por tantos años, tenía que hacer homenajes y cubrir de manera amplia el tema (aunque puede ser muy criticable la forma de hacerlo, que esa es otra cosa). Pero también los otros medios de comunicación, no sólo de México sino del mundo, tenían que reflejar lo que a millones de personas les interesa: en este caso, la muerte de uno de los personajes más queridos y respetados del mundo del entretenimiento de habla hispana.

Pero en Twitter inmediatamente salen algunos militantes de esa izquierda podrida, patriotera, anquilosada y amargada, con la típica cantaleta de que todo es una “cortina de humo” para desviar la atención del tema de Iguala. Les puede no gustar Chespirito, como decíamos, pero que no echen a perder un momento de nostalgia alegre que muchos mexicanos y latinoamericanos tienen derecho a vivir, incluso con más razón en este momento difícil de nuestro país.

APUNTE RELIGARE. El papa Francisco tuvo un encuentro interreligioso en el Vaticano el lunes, en el que firmó un documento conjunto con el patriarca ecuménico Bartolomé I. Ahí se habla nuevamente de la unidad de los cristianos y de la importancia del diálogo con el Islam. Los papas anteriores también han tenido encuentros de esta naturaleza, sobre todo Juan Pablo II, pero lo importante sería, en todo caso, aterrizar lo escrito y lo dicho en el ámbito de las actitudes. No se puede pretender paz entre las religiones con una actitud de superioridad, con una visión arrogante ni con una percepción exclusivista de la religión. El estilo de Francisco ayudará mucho a conseguir que los católicos y cristianos en general puedan tener una actitud religiosa humilde, abierta y cercana a las demás tradiciones.

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