"El Chapo", el drama y la evolución de la conciencia

EN la historia de "El Chapo" hay un gran antagonista o antihéroe. Luego están los protagonistas, menos definidos, pero igualmente importantes...

No cabe duda que los seres humanos necesitamos drama. Estamos acostumbrados a las películas, o novelas, en las que los héroes luchan contra los malos, y normalmente los primeros salen victoriosos. Desde los mitos y leyendas de la época clásica hasta las películas de Hollywood, los protagonistas siempre requieren de antagonistas bien definidos que le den “otro lado a la moneda”. No es fácil escribir una historia o un guión sin un gran personaje malo. Pero además, hay otros elementos necesarios: el misterio, los objetivos ulteriores, las verdaderas motivaciones en los personajes. Éstos le dan siempre una dimensión de morbo que aumentan el drama y por lo mismo el interés hacia la historia. La captura de El Chapo Guzmán es un ejemplo más de la popularidad que puede tener una noticia con todos esos elementos.

De entrada, en la historia de El Chapo hay un gran antagonista o antihéroe. Luego están los protagonistas, menos definidos, pero igualmente importantes para la trama. Todo esto con el antecedente de que ya hubo un escape de la prisión, que siempre funciona muy bien, y el gran misterio por varios años, del paradero de un hombre considerado en las listas de los más ricos y poderosos del mundo. Después viene el gran momento, el clímax de la historia: la captura. Por las implicaciones del caso, por el contexto y entramado del narcotráfico y la violencia en nuestro país y en el mundo, es claramente una de las grandes noticias de los últimos años.

Pero eso no es suficiente para el hambre de drama que tenemos los humanos. Necesitamos más. Queremos más. Y entonces vienen las perfectas acompañantes de estas historias: las queridísimas teorías de la conspiración. No puede ser que las cosas sean como nos dicen, ¡no, qué esperanzas! Tiene que haber más misterio, debe haber acuerdos en lo oscurito, no puede ser tan fácil, no es posible que ya se nos acabe la historia así como así. Y si es necesario, podemos contradecirnos, por qué no. Primero decimos que “cómo es posible que sea tan difícil capturar a un personaje como El Chapo, si de seguro el Gobierno ya sabe donde está”. Pero luego lo capturan y decimos que “cómo es posible que sea tan fácil hacerlo, que entonces se entregó, o aflojó el cuerpo”, como dijo el célebre Vicente Fox. Entonces, ¿es fácil o difícil? Da igual, lo importante es seguir con el morbo, con la actitud detectivesca, de tal forma que el drama continúe, que nos siga alimentando. Así es que la captura del ElChapo es una historia más en donde “nunca sabremos la verdad”, y eso, la verdad, es que nos encanta. Que siga el misterio, que siga el drama, pues.

APUNTE RELIGARE. El pasado fin de semana se llevó a cabo en Mill Valley, California, un seminario con el gurú espiritual Eckhart Tolle que fue grabado para Eckhart Tolle TV. Uno de los temas fue el de los medios de comunicación. Eckhart comentó que había tenido la oportunidad de hablar con Arianna Huffington, dueña de uno de los medios en línea más populares, el Huffington Post. Ella le aseguró que estaba pasando por un cambio en su forma de ver las noticias. Y es que, al igual que Tolle, considera que buena parte de la información no es más que el “reporte de las actividades inconscientes de los seres humanos”, que son la norma, pero que habría que reportar de manera más frecuente las “verdaderas novedades” que son las actividades de conciencia más evolucionada, como podrían ser la lucha por los derechos humanos, los intentos por ver al mundo en clave de compasión, entre otras. No es fácil, claro.

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