"Bullying" que mata

El "bullying", el acoso y los ataques constantes contra un solo niño por parte de un grupo, es algo que no se debe tolerar y que desgraciadamente se ha agravado.

Varios niños de secundaria, en una escuela de Tamaulipas, sujetaron de brazos y piernas a un compañero haciéndole el llamado columpio, balanceándolo de atrás hacia adelante, para después arrojarlo. Eso lo repitieron en dos ocasiones a la fuerza. En la segunda, la cabeza del niño se estrelló con el concreto, lo que le provocó un infarto cerebral y un coágulo, que causaron su muerte. Un caso más de bullying que se suma a los muchos que hay en nuestro país y en el mundo. Un tema del que se habla cada vez más pero del que no se ven todavía los resultados.

Y es que hay muchas dimensiones de este problema. Es cierto que la típica escena de niños molestando a otros es hasta cierto punto normal, y es algo que siempre ha sucedido a lo largo de la historia. Al final de cuentas son niños. Pero el bullying, el acoso y los ataques constantes contra un solo niño por parte de un grupo, es algo que no se debe tolerar y que desgraciadamente se ha agravado en los últimos años. Según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en México sufren de violencia escolar un millón 232 mil niños, de sexto grado de primaria y secundaria, de los cuales más de 200 mil podrían terminar en el suicidio.

Hay muchas causas de este fenómeno, como la falta de vigilancia en las escuelas, leyes que no se refuerzan, influencia de algunos contenidos en medios de comunicación y el mal uso de las redes sociales, entre otras. Pero quizá la raíz del problema esté en la visión general de la sociedad sobre el éxito y el fracaso. En una especie de costra cultural, sobre todo en Occidente, en la que para sobresalir y ser exitoso, es necesario ganarle a los demás a toda costa, aunque sea a la mala. Todo se vale para pertenecer en un grupo y para ello es necesario denostar al perdedor, al débil, al diferente.

Ideas como la de que los machos no lloran, o frases como “no seas un perdedor”, han causado mucho daño en nuestra sociedad. La competencia salvaje, el “sálvese quien pueda”, y el etiquetar a lo diferente como malo o indeseable, generan que algunos comportamientos violentos en los niños surjan aparentemente de manera natural, cuando en realidad son aprendidos debido a la estructura cultural. Lo cierto es que en otras sociedades (como el caso de algunas orientales), en donde prevalecen otro tipo de valores, no es tan común el bullying, o al menos no llega a los extremos que hemos visto en países como México.

Habrá que estar pendientes de esfuerzos que se están haciendo para ayudar a cambiar esa visión cultural. Uno de ellos, por cierto, es el documental The mask you live in (La máscara en la que vives), que se enfoca en la distorsionada y viciada percepción de la masculinidad en Estados Unidos.

APUNTE RELIGARE. A través de una carta enviada al papa Francisco, varias mujeres amantes de sacerdotes, piden al pontífice que acabe con el celibato de los curas. El tema tiene mucho tiempo en discusión entre los laicos, pero dentro de las altas esferas del Vaticano, según lo han dicho en público, está fuera de todo debate. Sin embargo ya quedan pocos argumentos para defender una regla que se concretó en el siglo XVI en el Concilio de Trento, y que en parte se creó para regular las herencias de los bienes de la Iglesia. Hoy debería ser una opción, no una obligación. Habría más y mejores sacerdotes. Se evitarían también muchos escándalos y problemas en los que no debería estar gastando su energía una organización tan grande como la Iglesia católica. Veremos si al menos el tema se pone en la mesa de discusión.

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