Apoyar y exigir al "Bronco", no bloquear

Esperemos que  el Congreso sirva como una fuerza de equilibrio al Gobierno y no como una fuerza de bloqueo.

Hay una vibra de emoción y esperanza en muchas personas luego del histórico triunfo del candidato independiente a la gubernatura de Nuevo León, aunque también hay advertencias de las dificultades que podría tener el nuevo gobernador ante un Congreso y alcaldes del PRI y PAN, y algunos grupos contrarios al ganador de la contienda.

Jaime Rodríguez arrasó en las elecciones del domingo y, efectivamente, con ello el pueblo de Nuevo León envía un mensaje muy claro y de forma contundente al gobierno y a la clase política de Nuevo León y del país en general: no más corrupción. Los ciudadanos decidieron de manera abrumadora apostarle a una opción que, como hemos dicho aquí, tiene mucho riesgo, pero al final de cuentas, en la balanza de la gran mayoría de los ciudadanos, pudo mucho más el hartazgo y la desesperación que cualquier otra consideración, y eso hay que respetarlo. Es parte de la democracia.

“No fui yo el que derrotó al bipartidismo, fueron los ciudadanos”, aseguró El Bronco. Y en parte es cierto, pero la cuestión es que la misma gente que derrotó al bipartidismo en la gubernatura, de cualquier forma lo mantuvo en el Congreso local, así es que el fenómeno Bronco no alcanzó a llegar al ámbito legislativo. Eso no quiere decir que no se pueda trabajar y avanzar entre los distintos poderes, pero sí lo hace un poco más difícil.

Esperemos que el Congreso de Nuevo León sirva como una fuerza de equilibrio al Gobierno del Estado y no como una fuerza de bloqueo. Lo mismo aplica para los partidos políticos, alcaldes, medios de comunicación, empresarios y sociedad en general. Al decir equilibrio hablamos de vigilancia, de rendición de cuentas, de seguimiento de promesas, de señalamiento de errores, y no de linchamientos, rencores ni venganzas contra el nuevo gobernador. Ya una vez que El Bronco esté en el poder se trata de sumar y no de destruir, más allá de las opiniones que cada quien tenga sobre su forma de gobernar y del seguimiento puntual que se le dé a sus acciones.

Ojalá también que el gobierno de Rodríguez Calderón verdaderamente sea incluyente, que la broncomanía que hemos visto antes de las elecciones y, sobre todo, el festejo del domingo, se traduzcan en trabajo, en cumplimiento de promesas y en cambios aterrizados. Que el nuevo gobierno no se olvide que los argumentos que dio buena parte del electorado para elegir su proyecto se tratan de acabar con la corrupción y trabajar por una mejor sociedad, y no para crear un feudo de una sola persona. Que no se vale hacer un gobierno personalista, y que aproveche el capital político con el que cuenta, para que no suceda lo del 2000 con Fox. Ojalá que don Fernando Elizondo pueda llevar a cabo sus proyectos políticos y tenga suficiente autonomía para manejar el Gabinete, administrar el gobierno y negociar con los grupos externos. Y desde luego que los ciudadanos que lo eligieron se conviertan en sus principales críticos. Eso será fundamental para que tengamos un mejor Nuevo León, y no sólo un Broncolandia.

APUNTE RELIGARE. Una de las mejores noticias de las elecciones del domingo fue, sin duda, el triunfo de la civilidad y el hecho de que, salvo pocas excepciones, tuvimos una jornada pacífica. La política debe servir como el filtro de la sociedad que permite el disenso y la discusión sin necesidad de violencia, y las elecciones son uno de los momentos clave de dicho objetivo. A pesar de las amenazas y chantajes de grupos como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, los ciudadanos pudieron ejercer su voto sin mayores problemas. Las distintas formas de ver al país fueron representadas en las urnas, y al final los resultados deberán acatarse y cada quien trabajar en su ámbito para lograr el bien común.

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