Apoyar a "Charlie Hebdo" ayuda a combatir la "Islamofobia"

Hay que poner en un lado de la balanza las exigencias de respeto a lo sagrado y a la libertad de expresión.

La sátira religiosa, que muchos critican por "faltar al respeto" a lo "sagrado" podría ser precisamente antídoto contra el sentimiento anti-Islam que está cobrando fuerza en Europa, ya desde hace varios años. Y es que cualquier idea que no esté sujeta a la crítica, o a la sátira, puede convertirse en algo muy peligroso, tal y como sucede en algunos países del mundo musulmán.

Si comparamos las actitudes a favor de la libertad de expresión que hay Francia con la ira contra Occidente en vastas zonas del Medio Oriente, hay algunas diferencias fundamentales, sobre todo en sus manifestaciones: en las marchas de apoyo a CharlieHebdo había personas de distintas religiones, o sin religión, hombres y mujeres por igual y políticos de partidos contrarios, mientras que en las manifestaciones de Oriente Medio era muy difícil ver esa diversidad. En París nunca hubo una exigencia o una protesta fuerte para acabar con el mundo musulmán, mientras que en algunas partes como Chechenia, Afganistán e Irán hubo quema de banderas francesas y se escuchaban los coros de "muerte a Francia".

Y es que ahí está la diferencia: quienes se manifestaron en contra de la violencia y a favor de la libertad de expresión entienden mucho mejor el concepto de diversidad y de la posibilidad de vivir en paz sin estar de acuerdo, porque simplemente la ley lo permite, mientras que varios grupos dentro de las marchas musulmanas consideran que toda Francia y Occidente entero deben "morir" (no muy respetuosos que digamos).

Otra diferencia es que en Francia los musulmanes pueden ejercer libremente su religión y pueden burlarse del presidente o de los ateos, mientras que expresar una opinión contraria a sus valores en algunos países musulmanes puede resultar, sencillamente, en la muerte.

El fenómeno de la Islamofobia debe cortarse de raíz, es verdad, porque es casi tan peligroso como los actos terroristas.

Y mientras en Europa se siga respetando la democracia, la libertad de expresión y el diálogo libre, sobre todo la sátira como la que hace Charlie Hebdo, las ideas sin fundamentos de estos grupos pequeños de islamófobos se pueden contener mucho más fácilmente que las de grupos terroristas con fobia a Occidente en países como Pakistán o Irán.

Por ejemplo, si surgiera un político que pretenda poner . n a todos los musulmanes, inmediatamente explotaría la sátira y habría burlas en toda Francia.

Eso los haría quedar en evidencia y sería mucho más difícil continuar con una idea tan absurda como esa. Hay que poner en un lado de la balanza las exigencias de respeto a lo sagrado y en el otro, el respeto a la libertad de expresión. Gana la segunda.

APUNTE RELIGARE. El popular libro El niño que volvió del cielo, en el que Alex Malarkey y su padre narran la odisea del primero en su ida y vuelta al paraíso después de estar en coma por dos años, ha sido retirado de las librerías porque resulta que el niño admitió haber mentido con su historia.

"Quería llamar la atención", dijo el coautor del libro, quien tenía seis años cuando escribieron la aventura.

Este es otro caso más de revelaciones de supuestos viajes al más allá y de regreso, y lo cierto es que no existe evidencia cientí. ca su. ciente ni para considerar la posibilidad de una teoría sobre la "vida después de la muerte", y en la mayoría de los casos las narraciones de quienes supuestamente la han experimentado, se pueden explicar perfectamente con los efectos que se producen en el cerebro. ¿Y las creencias y la fe? Eso es harina de otro costal.

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