"Anuncitis" presidencial

Margarita tiene mucho apoyo en algunos sectores del PAN, pero tendrá que contrarrestar la imagen negativa que algunos grupos tienen de su esposo.

Esta semana en México Margarita Zavala y Miguel Ángel Mancera, y en Estados Unidos Jeb Bush y Donald Trump han anunciado sus intenciones para la presidencia de cada país. Si en el vecino del norte todavía falta un buen rato para las elecciones (año y medio para las presidenciales y más de seis meses para el inicio de las primarias), aquí en México es el doble de tiempo aún (¡tres años!), pero el ansia por posicionarse en la mente de los electores puede más que los tiempos. Las estrategias de mercadotecnia política, en algunas ocasiones, requieren de muchos meses para hacer el trabajo.

El caso de la esposa del ex presidente Calderón llamó la atención, no tanto por el “quién”, sino por el “cuándo”. Se sabía de sus intenciones, pero no se esperaba que fuera tan rápido el hacerlas públicas. Margarita tiene mucho apoyo en algunos sectores del PAN y es bien vista en la sociedad en general, sin embargo tendrá que contrarrestar la imagen negativa que algunos grupos tienen de su esposo y necesita tiempo para crear una imagen propia, que pueda capitalizar los aspectos positivos del sexenio de Calderón, y a la vez distanciarse del personaje y convencer a la población de que tendrá libertad en su actuar.

Del jefe de gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, también se hablaba mucho como un probable contendiente por la izquierda, de hecho ya lo había destapado Miguel Barbosa, pero fue el lunes cuando se adelantó al decirle a Carlos Marín en El asalto a la razón de MILENIO Televisión, que sí quiere ser presidente. Mancera ha gozado de mucha popularidad en el DF, recordemos cómo arrasó cuando logró ganar la jefatura de gobierno, pero tendrá que vérselas con una izquierda muy dividida en el país y, desde luego, tendrá enfrente a Andrés Manuel López Obrador, quien desde hace tiempo ha dejado claro que volverá a contender por la presidencia. Mancera ha dicho que se concentrará en su actual puesto por los próximos 2 años y medio, pero al hacer públicas sus intenciones de llegar a Los Pinos, sus acciones de gobierno se convertirán en su mejor anuncio para la campaña y posiblemente si no lo apoyan los partidos, tome la ahora exitosa ruta ciudadana.

En Estados Unidos están con los tiempos un poco más normales, pero aun así queda por delante un buen rato antes de las elecciones de noviembre de 2016. Por un lado Jeb Bush, hermano e hijo de ex presidentes, lanzó su campaña neoconservadora recordando la recuperación económica más lenta de la historia, según sus palabras (son unos genios los estrategas de comunicación), y con frases tipo slogan en donde asegura que Estados Unidos se merece algo mejor de lo que ya tiene.

Por otro lado ayer apareció el magnate Donald Trump con su característico estilo confrontador y utilizando a nuestro país como antagonista, diciendo que “México no es amigo de Estados Unidos”, y que somos una de las causas del fracaso económico norteamericano, así como criticando duramente el sistema de migración. Seguramente dará mucho de qué hablar y las reacciones no se harán esperar, pero desde luego que se hará notar y conseguirá muchos de esos fans que les encanta tener a un malo de la película (en este caso serán Obama y México), y a un personaje singular que llame mucho la atención (Trump). Será interesante.

APUNTE RELIGARE. En un revés para las políticas retrógradas que había aplicado George W. Bush, el Senado norteamericano votó para prohibir algunas de las prácticas menos humanas para cuestionar a los prisioneros de guerra. La tortura había sido una herramienta neoconservadora en las épocas de Bush para obtener inteligencia, pero que a la vez fue gasolina en la comunicación que los terroristas usan para reclutar nuevos elementos.

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