Psi y que

El Presidente “buena vibra”

El capitalismo salvaje se caracteriza por la creación artificial de escasez y no por la creación de mayor prosperidad. Así, cada día hay personas -como el Presidente de la República- que en medio de la montaña rusa que vive el tipo cambiario, la impunidad, corrupción, inseguridad pública desbordada y la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EU, pide a los mexicanos ser "optimistas, tener buena vibra y proyectar energía".

No debiera sorprendernos, la retórica basura de Peña Nieto todavía persuade a buena parte de la población. El gobierno actual ha transitado de la telecracia a la represión, del acarreo explícito a la burocracia demagógica. Y quizás, esto se debe a lo que Platón hace más de 2000 años, al discutir los tipos de regímenes, se adelantó a llamar "tiranía" en su libro: "La República". Así, las masas no identifican la manipulación mediática que los somete a una verdadera lobotomía voluntaria.

En este contexto, crisis estructurales y problemas de salud mental son los blancos mercadológicos perfectos para el avance de la irracionalidad. Decretos, pensamientos positivos, buenas vibras, pseudociencias dispositivos motivacionales de adiestramiento puro "coaching- y "energías curativas" resultan ideales para ciudadanos con dificultad para apropiarse reflexivamente del conocimiento, que muestran una dependencia exacerbada de sus creencias y un marcado fetichismo por las mercancías emocionales. De hecho, el "mejor" branding de tales estrategias mediáticas, es otorgarle a las creencias, categoría de conocimientos.

Un estudio reciente y desarrollado en la Universidad de Waterloo afirma que las personas que asumen al pensamiento "positivo" como profundo, sabio o guía para la acción, son menos reflexivas, presentan menos habilidades cognitivas, muestran una propensión a la irracionalidad y a las ideas conspirativas. (Pennycook, Cheyne, Barr y Koehler, 2015). Lo grave es que la "filosofía" presidencial eleva al pensamiento positivo al rango de política pública, al mismo nivel que la manipulación estadística y las predicciones esperanzadoras, siempre incumplidas; una marea de mensajes escapistas, un negacionismo del malestar subjetivo que no retrocederá y una forma de aceptar sin discutir que, si no disfrutas de la vida se debe seguramente a que algo has hecho algo "mal", no has decretado, no has tenido buena vibra o no has creído; porque creer es crear. Nada más falso.

Cuando la selección mexicana de futbol es considerado símbolo heroico nacional, un narcicista funge como Presidente y las masas no intuyen la distracción, tenemos entonces ese México que asume a las "energías" como pilares del desarrollo y no al trabajo digno, a la ética, la justicia social y la erradicación de la impunidad. Las "buenas vibras" siempre implicarán una dosis de irresponsabilidad; quizás por eso a tantos les fascina. Lo sé, hay explicaciones que rompen el encanto, a eso me dedico, es mi trabajo favorito como Psicólogo. En tanto, disfrutemos las últimas cápsulas de optimismo desbordante de nuestro presidente: "Porque lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho".

Twitter: @HectorCerezoH