Psi y que

La era de ser uno mismo

En la era del vacío, donde todo es rápido, volátil y desechable, las personas buscan llenar sus vacíos sintiendo y emprendiendo un viaje interior para descubrir sus potencialidades. Las consecuencias de semejante obsesión, han culminado en un verdadero materialismo espiritual, en una compulsión inagotable por encontrar dentro la respuesta del sentido humano. La máxima de Delfos: "Conócete a ti mismo" se ha reducido a un adagio de la industria del autoconocimiento. Sin embargo, no implica una banal introspección con la esperanza de encontrar un tesoro existencial invisible o la práctica de un engañoso autoanálisis del que mañosamente somos jueces y partes.

En la antigua Grecia, la frase: "Conócete a ti mismo", que habría estado inscrita en el pronaos del templo dedicado a Apolo en Delfos, requería que el ciudadano, antes de consultar al oráculo reflexionara sobre su propia experiencia del mundo en relación con su consciencia subjetiva. Así pues, el pensamiento griego: "Conócete a ti mismo" en realidad nos quiere decir otras cosas; ¿qué implica ser hombre?, reconócete como un hombre mortal, conoce lo que verdaderamente eres, sé prudente, ten mesura, clarifica tus expectativas e identifica tus límites observando el exterior. Tal como afirma Jean Pierre Vernant (1995): "El ojo no se puede mirar a sí mismo, necesitamos dirigirnos hacia el exterior". La personalidad no se repliega en procesos cognitivos individuales; son los sistemas culturales aquellos que facilitan la representación, adquisición y creación de nuevos conocimientos (Pozo, 2006).

La necesidad de creer, sentirse especial y mejor que otros está desbordada y por ello, la "psique" se reduce a un fetiche tautológico y relativista del pensamiento "positivo" y del auto emprendimiento de la vida como un simple negocio. En síntesis, vale todo para negar a la psique doliente. Un conocimiento profundo del carácter histórico de la Psicología revela que es el dolor humano, y no la felicidad, nuestro principal motor de conocimiento. La psicología jamás nació para proporcionar "tips" para el autoconocimiento y menos aún, para servir como un directorio de respuestas acertadas. La Psicología nació -igual que la Filosofía- para ayudarnos a formular preguntas. En este sentido, habrá posibilidad de aprender, cuando tengamos cabida para las preguntas y dejemos de despreciar el valor del conocimiento y del autoconocimiento, por la mera "eficiencia". De lo contrario, nos despojarán de nuestra libertad de pensar, igual que a los indios de sus símbolos de identidad como trágicamente lo describió el arzobispo Desmond Tutu: "Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: 'Cierren los ojos y recen'. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia". Lo mismo ocurre con el autoconocimiento; es un proceso personal, arduo e interminable. Creer que otro nos iluminará, nos hará cerrar los ojos y al abrirlos disfrutar un simple espejismo.

Twitter: @HectorCerezoH