Psi y que

Los manoseos a Psique

El aforismo de Ebbinghaus (1913): "La Psicología tiene un largo pasado pero una muy corta historia" nunca había sido tan lúcido y vigente para los representantes de nuestra disciplina, la cual hoy vive una de sus peores crisis científicas, producto del intrusismo profesional y la imparable metástasis de pseudociencias y de saberes fácticos que actúan como eficientes dispositivos de control neoliberal. Semejante escenario; caótico y ambiguo, me recuerda las reflexiones de Thomas Hobbes (1970), quien en la modernidad temprana, pensaba que el conflicto siempre es transitorio y que, al final prevalecerá la paz y el orden. Sin embargo, hoy, pareciera que el orden no nacerá del fin del intrusismo, sino mediante una promoción continua del conflicto hasta que se devele la verdad.

En este sentido, la formación de psicólogos éticos y competentes que defiendan a nuestra ciencia representa una acción indispensable. Sobre todo por lo que el viejo Feuerbach (1980) solía decir al opinar de nuestra época: "El mundo actual prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser. Para esta época, lo único sagrado es la ilusión, mientras lo profano es la verdad (...) Lo sagrado se engrandece ante sus ojos a medida que disminuye la verdad y aumenta la ilusión". Los usuarios actuales que buscan soluciones a su salud mental y desgraciadamente también, miles de "colegas", prefieren el sueño, a la realidad; la fantasía, a la reflexión. Y ello, equivale a odiar la realidad de la vida.

Yo sigo creyendo igual que Fosdick (1974) que en la gente "común" hay posibilidades fuera de lo común. Gente tan "común" como académicos, profesores, investigadores y estudiantes comprometidos, no simuladores. No exagero cuando afirmo que en el camino de la psicología, la gente decente camina perpleja y los canallas; envalentonados. Como afirma Monedero (2010), el siglo XX, hubo un tiempo -no muy lejano- en el que la gente no se atrevía a tratar a los demás como meras mercancías. Los tiempos cambian, la indecencia se convirtió en norma y la decencia fue volviéndose un valor escondido. Así, una sociedad sin psicología es como un ave solitaria migrando sin referencia, sin mirar a los demás.

La psicología no es un método colectivo de autoayuda o un bálsamo emocional a base de palabrería hueca; es una práctica que nos devuelve el control de nuestras propias vidas, de nuestros vínculos y nuestras decisiones. La psicología nos recuerda que lo más decente de la vida es estar con los demás, y no apelar al silencio y conspirar para la indiferencia, eso lo hacen otros; los psico-farsantes -Espero tú no seas uno de ellos- La psicología no es un recetario para solucionar problemas, sino un medio poderoso para buscar la fuerza y encontrar el coraje para enfrentarlos. Así que hagamos psicología basada en la evidencia científica y apostemos en las universidades a la formación rigurosa de futuros colegas y no al consentimiento de clientes demandantes y acomodaticios.

Twitter: @HectorCerezoH