Psi y que

Los mandatos del amor

Sin ánimo de ser dramático, escribir sobre el amor es como venir del futuro y prevenir a otros de mi pasado, mismo que cuando fue presente, me tuvo sumergido en la mayor incertidumbre. Con ello quiero mostrar que amar nos expone a una vorágine dialéctica de pasiones, vínculos, duelos, conflictos y rupturas que inspiran poesías, pero también arruinan proyectos de vida. El aprendizaje genuino del amor, significa aceptar que cualquier vínculo amoroso es vulnerable sin importar los juramentos que se hagan, las experiencias que se vivan, ni los documentos que se firmen. La naturaleza misma del amor es la incógnita, la carencia y la incertidumbre, y por ello querer saber obsesivamente que se nos ama o buscar la razón última por la que amamos, comprueba que no entendemos suficientemente bien las implicaciones reales y objetivas del amor.

¿Qué quieres encontrar cuando buscas al amor? ¿Quieres enamorarte, engancharte, engañarte o esclavizarte en una relación? ¿Acaso esperas que una pareja cubra todas tus necesidades y cumpla todas tus expectativas? ¿Sigues creyendo que amar es sufrir…querer es gozar? ¿Quiénes nutrieron, reforzaron y validaron lo que nombras y vives como amor, pareja, compromiso e incluso felicidad? ¿Alguna vez has cuestionado seriamente tales concepciones y evaluado en qué medida te han sido prácticas o inútiles? ¿Por qué el amor nos convierte en seres creativos, esclavos, autómatas o francamente irracionales?

Las creencias y conductas amorosas nos desnudan existencialmente, continúa sin permitirnos la conexión necesaria entre las emociones y las razones, y terminan exponiéndonos a una verdadera enfermedad del amor.

¿Buscas una pareja o una adivina, un gurú, una lectora de tarot, una mascota que lea la mente o una madre cómplice y rescatadora que identifique nuestro ceño fruncido, pero no realmente al amor como compañero de viaje? El dolor surge cuando en lugar de amar al otro real, nos enganchamos a la proyección ideal de nuestras necesidades, carencias y frustraciones personales.

Cualquiera puede tomar decisiones irracionales, en tanto sean decisiones razonadas. No obstante, seguimos “tragándonos” e indigestándonos con ideas y prácticas que nos condicionan a establecer vínculos amorosos, suponiendo que sexo y amor vienen en el mismo paquete de pareja, que el matrimonio es el destino final del amor, al creer ciegamente en el amor eterno, en las medias naranjas, en la fidelidad perpetua, en la necesidad de pureza, en las familias de catálogo y en un sinfín de creencias tóxicas, de aquello que valoramos como la “pareja ideal”.

Lo peor que puede sucedernos, es permitir que estas creencias irracionales y mandatos del amor que nos hemos “tragado”, se profundicen en nuestras mentes y se enraícen en nuestras vidas, exigiendo que nuestra pareja también las tenga, pues si no es así, asumimos que tal vez dicha relación no valga la pena, pues nos resulta extraña, diferente y no se apega a aquellos parámetros que consideramos valiosos.

Amar implica tejer compromisos, no vínculos de esclavitud, amar es sinónimo de tocar, sentir y crecer al lado de alguien afín a tu ideología. Amar también es reclamar tu derecho al gozo, al erotismo, al placer, la genitalidad y la autorrealización. Si no has entendido que amar también es asumir con quién nos queremos complicar la existencia, entones seguirás enamorándote de cualquiera.

Twitter: @HectorCerezoH