Psi y que

¿Y si jubilamos a Freud?

Algunos colegas me anticiparon sobre la posible inconveniencia de escribir la presente columna, pues me advertían que en su generalidad, los Psicoanalistas representan un grupo dogmático y nada proclives a aceptar las críticas y por ello mi título provocador. Acaso no el Psicoanálisis -palabra de Freud…amén- y sus acólitos insisten con ese eslogan ideológico, que invita a crear las condiciones para que el sujeto del inconsciente advenga y en ese discurso su deseo sea escuchado de acuerdo a la promesa que tanto pregonan y poco o nada cumplen en la realidad: "lo escucho".

¿Qué teme un psicoanalista ante la crítica? ¿Cuál es su propósito subyacente más allá de su defensa vacilante? Acaso no el psicoanálisis ha supuesto una posibilidad distinta para entender las cosas y no para responsabilizar al mundo de las desdichas. Su posición ante la crítica es un buen ejemplo de las típicas histéricas burguesas en las que abunda la asociación libre, el sufrimiento y la queja ¿Desde cuándo los psicoanalistas intentan instaurar una relación de fuerza tal que prohíba a cualquiera de los colegas, especialistas o académicos a hablar de los enfoques psicológicos, sea de manera privada o pública? ¿Desde cuándo su función es "vigilar y castigar", olvidando la cuestión del sujeto?

Aun así, permítanme aclarar que invierto demasiado tiempo debatiendo con colegas, estudiantes y académicos que no están de acuerdo conmigo, es más me atrevería a decir que resulta una de mis actividades favoritas, en mis limitados tiempos de ocio, y a pesar de ello compruebo con tristeza que al evaluar sus "argumentos" en torno a la mente, a la salud y la enfermedad mental, al objeto de estudio de la psicología o los paradigmas hegemónicos de nuestra disciplina, se asoma una profunda vanidad, un tono preocupante de ignorancia y un aderezo de fanatismo ideológico.

El núcleo de la propuesta psicoanalítica y sus ejes conceptuales relativos a la noción tóxica, conflictiva y atávica del inconsciente, al "Complejo de Edipo", a la teoría de la libido y al desarrollo psicosexual, a la catarsis, a larga duración de las terapias "cuya longitud parece ser inversamente proporcional al poder adquisitivo de la persona- al planteamiento de los sueños, los deseos, las fantasías, el amor, la vida sexual y otras tantas dimensiones de lo humano, parecen una 'ensalada de palabras' psicótica y un verdadero amasijo de creaciones mitológicas escritas por un genio de la propaganda". De hecho, las fuentes teóricas, metodológicas e históricas del Psicoanálisis Freudiano son múltiples y difíciles de ubicar con exactitud, ya que incluyen elementos subjetivistas, evolutivos, biológicos, filosóficos, materialistas, culturales e incluso literarios.

Concluyamos con una pregunta atrevida ¿Y si algunos elementos de la teoría Freudiana se tratan más bien de proyecciones e intentos de racionalización de la propia patología de Sigi y buena parte de su propuesta teórica son testimonios vivientes de sus neurosis personales, ahora universalizadas y legitimadas por quienes seducidos por una figura de poder han construido una de las más complejas formas de sobre-interpretación psicológica?

Twitter: @HectorCerezoH