Psi y que

Feliz neurosis, Prospera psicosis

A pesar del contexto de impunidad, corrupción y violencia generalizada, resulta inédito constatar las “celebraciones” que el mexicano común profesa durante el maratón Guadalupe-Reyes. Me queda claro que dichos rituales proporcionan diversos beneficios psicológicos, tales como darnos un respiro de nuestras fatigantes jornadas cotidianas, funcionar como un amortiguador de la ansiedad y hasta mantener vínculos sociales recíprocos (Xygalatas). Sin embargo, es también evidente que la vida humana gira alrededor de la maximización de su patrimonio, del tener y del aparentar. Es bien conocida la relación entre desempleo, capitalismo salvaje y ciertas condiciones mentales como la esquizofrenia, la depresión y el suicidio (Nordt, Warnke, Seifritz y Kawohl). En otras palabras, la estructura económica, las prácticas de biopoder y el incremento de enfermos mentales descrito por la Organización Mundial de la Salud (OMS), conforman una triada perversa.

Las palabras no son neutras: sirven para provocar algo en el que las escucha. Y por ello, el neoliberalismo funciona a la perfección, siempre y cuando se mantengan las injusticias y desigualdades. A las Psicologías y Psicólogos actuales no les importa que, miles se suiciden cada año, y que otras tantas personas sufran enfermedades mentales relacionadas con la esencia represiva del neoliberalismo. Mucho menos, les interesa aportar algo de luz desde una óptica crítica. Ellos prefieren practicar una “nueva” Psicología de la sumisión que vomita la individualización de los problemas sociales, la adaptación a la jungla social y la falacia de que ya no hay pobres, sino perdedores; ya no hay explotados, sino resentidos. Estos “colegas”, idolatran su brutalidad ideológica, nutren su imagen en el espejo narcisista de sus redes sociales y se enorgullecen de su ausencia de compromiso político.

La sociedad por otro lado, muestra comportamientos neuróticos, psicóticos y hasta histéricos. Algunos voltean la mirada, creen en recetas existenciales y al hacerlo, rompen con una parte de la realidad que les resulta intolerable que jamás los ponen a la altura de las circunstancias contemporáneas. Otros, perciben a la realidad como un evento tan complejo y doloroso que construyen una realidad alternativa delirante. De hecho, millones disfrutan el verdadero brote psicótico que falsifica la realidad. Al respecto, Adam Curtis señala: “Vivimos en un mundo donde los poderosos nos engañan. Sabemos que mienten, y ellos saben que sabemos que mienten, pero no les importa”. Baudrillard, es ilustrativo en este sentido: “El simulacro es lo verdadero. La representación de la realidad se confunde con la realidad misma, y la falsificación es tomada como auténtica”. Mi propósito de año nuevo seguirá siendo enfrentar nuestra relación con la realidad de modo sistemático e intencional, pues como Georg Lukács, declaraba hace casi 100 años: “El proletariado sigue intensamente preso en las formas intelectuales y emocionales del capitalismo”.

@HectorCerezoH