Psi y que

Coach-inos: La insensatez de los intrusos

El coaching, empezó como un murmullo, continuó como una conversación en voz baja plagada de clichés: "¡Que tus miedos jamás te detengan!, La felicidad es interior, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos, Dentro de ti, hay un líder deseando salir". ¡Hasta salpiqué de porquería ideológica mi teclado! Hoy, el coaching se ha consolidado como el mayor fenómeno de esnobismo e intrusismo profesional en la historia de la Psicología gracias a su espuria narrativa aspiracional. El "coaching" se construyó con materiales de desecho teórico y metodológico, igual que un monigote a imagen y semejanza de sus creadores y seguidores. De hecho, el coaching, me recuerda aquel ritual celebrado en diversas regiones de Veracruz que denominan "quema del viejo". Monigotes que, después de ser confeccionados con papel maché, cartulina, prendas de vestir, lentes y cohetes -un verdadero Frankenstein- son arrojados al fuego para ver cómo arde esa inutilidad; un rito para quemar la "mala vibra" e iniciar nuevos ciclos.

Gracias a la pobreza y a la sabiduría de mis generaciones familiares, en particular de mis abuelos- aprendí que ellos como millones de mexicanos, no tuvieron a la mano, bálsamos terapéuticos para sus pesadumbres, simplemente pensaban y actuaban como genuinos mayeutas. Tampoco asistieron a terapia para superar sus "traumas" y menos aún, buscaron un coach que les proporcionara acompañamiento. Aquella generación casi extinta, se ponía triste, triunfaba y enfrentaba profundas crisis como quien respiraba, caminaba o hablaba. Como personas sustanciales, asumían que el sufrimiento, igual que la vida, simplemente se da. El peso de la realidad externa era tan aplastante que no había otra opción que aprender y buscar sentido.

Hoy, gracias a ustedes "coach-inos", se vomita toda una fraseología pedante que individualiza los conflictos colectivos, legitima la despiadada explotación de los trabajadores, prioriza el capital corporal sobre el capital intelectual, distrae la atención de las causas sociales para centrarla en los efectos personales, conductuales o cognitivos y matiza como subversiva cualquier crítica o epifanía prodigiosa. En realidad, si se aplicaran "autocoaching" "que oxímoron tan peculiar- admitirían que son la prostituta preferida del neoliberalismo para el control eficiente de los nuevos Espartanos y de paso podrían preguntarse: ¿Cómo explicas tu contribución al imaginario colectivo de la emulación? ¿Te sientes orgulloso de fomentar el adoctrinamiento ideológico, la industrialización de la mente y la reducción del pensamiento a creencias enlatadas? ¿Qué te hace suponer que el bienestar propio es deseado por todos? Entiende intruso; a veces el deseo del sujeto está en franca contraposición al bienestar personal. Casi nunca podemos ser lo que queremos, somos lo que podemos. Acepta que, la única razón por la cual todavía existes es por tu complicidad hacia las minorías dominantes. Y ello revela tu carácter servil, autocomplaciente y narcisista.

Twitter: @HectorCerezoH