Psi y que

Carta abierta a los psicofarsantes

Estimados coaches, usurpadores y psicofarsantes:

Un día descubrí que escribir enseña a escucharte y desde ese momento, mi adicción al género epistolar fue incondicional y por ello, te escribí esta carta. ¿De dónde viene ese miedo tuyo de perder las cosas que ni siquiera hemos tenido la oportunidad de poseer en su plenitud? El miedo de los pobres al hambre y el miedo de los ricos a la obesidad, el miedo de las mujeres a los hombres violentos y el miedo de los hombres a las mujeres sin miedo. El miedo de los sujetos a convertirse en personas y el miedo de las personas a su propia palabra. Has logrado producir uno de los peores y más tóxicos saberes contemporáneos haciéndolo pasar como inocuo. Igual que el café sin cafeína, la nata sin grasa, la cerveza sin alcohol, el cyber sexo –que es sexo sin sexo- y ahora, el plagio de la Psicología convertido en Coaching.

Suponer que tu anglicismo queda bien para todo fenómeno humano y para cualquier víctima es una ingenuidad y que, autoproclamarse "Coach, Entrenador, Manager o Gestor de felicidad" tiene glamour y resulta "ad hoc" para invadir las ciencias del comportamiento humano es una reivindicación utópica. Las modas en la Psicología pueden ser devastadoras, sobre todo si logras convertir el pensamiento "positivo" en un mantra inquisitorial que disuelve el pensamiento crítico y asumes que la felicidad es una obligación moral. Para alguien como tú, la mente es un simple "stock" de recursos psíquicos al servicio del mercado. Por ello, tus clichés y mercancías simbólicas representan un exitoso mecanismo de control neoliberal, un genial ejercicio de "fitness" existencial y por supuesto; una placentera y compulsiva masturbación yoica.

No hay oportunidades laborales dignas, tampoco dinero suficiente que nos ayude a sobrevivir como debíamos merecerlo según nuestros esfuerzos o inteligencia, mucho menos igualdad y justicia social. Sin embargo, a cambio tenemos millones de consejos para ser empresarios de uno mismo, claves para ser ególatras vestidos de líderes, entrenamientos para gozar del adoctrinamiento y algoritmos para ser empleados mejor y más explotados, pero eso sí; siempre manteniendo una sonrisa estúpida de idiotas sabios o actitud de vagabundos existenciales ricos en aspiraciones.

Jamás lo olvides: La sombra del profesional de la Psicología es el charlatán, es decir, tú, el coach. Tu diarrea verbal es una letanía aplaudible. De hecho, reconozco que lo haces muy bien. Como excelente intruso, te toca inventar una razón, una justificación de tu existencia y una causa espuria que defender. Te comprendo, no hay nada más costoso para el "yo" que aceptar vivir en falta. No soy nadie para mantener tu palabra amordazada que halló expresión en tu praxis, en tu cuerpo y en una actividad laboral a costa nuestra, pero sí deseo plantearte una pregunta final. Dime psicofarsante, ¿qué se siente aprovecharse del malestar psicológico y la franca patología mental que atraviesa a millones de personas naufragas y pletóricas de pensamientos mágicos e irracionales? ¿Les adviertes que tras tu discurso, en realidad eres el carcelero de su propia jaula ideológica? Negar lo evidente es placer de perversos, de hecho, una muy coachina perversión.