Psi y que

Capitalismo emocional: ¿Más-Turba al “Yo”?

Para algunas personas, hoy les toca sesión "terapéutica" de PNL (programación neurolingüística). Otras, disciplinadamente devorarán libros vaqueros de autoayuda, acudirán entusiasmados a las abundantes certificaciones de coaching o disfrutarán estados de flow de la psicología positiva. Unos más exóticos, asistirán el fin de semana al tercer nivel de su entrenamiento de vida. Aquellos fans de Cesar Lozano, se motivarán con sus frases "matonas". La minoría -por desgracia- pensará y acudirá con especialistas de la salud mental. Cambiar a los individuos antes que cambiar a la sociedad se ha convertido en una obsesión, así también como reducir metas existenciales a una secuencia de acciones, "tips" y clichés. Ambas tendencias esnobistas acaparan la comunicación mediática, asegurando el máximo beneficio con el mínimo esfuerzo posible e instalan la domesticación del deseo humano.

Así, un girasol que apunta hacia el lado contrario del sol, es un idiota; igual que una escherichia coli que no es capaz de ingresar a su membrana potasio y excretar sodio (Cerejido, 2017). En este sentido, el sujeto posmoderno es un zombie que no distingue la realidad de su representación, que apela al optimismo antes que contribuir a un debate racional sobre nuestros problemas cotidianos y que goza wla ansiada eyaculación hedonista. Lo que me parece preocupante es que las historias de vida se diluyen en formatos banales de dichas narrativas de performance terapéutico. En consecuencia, el capitalismo cognitivo (Illouz, 2011) se enorgullece de sus dispositivos de obediencia y control social, de la negación de la ambigüedad emocional y de la introducción de criterios empresariales en la vida afectiva como el de ganancia-pérdida o medios-fines.

En tanto la psicología siga siendo una de las disciplinas socio humanísticas que despolitiza, la comprensión de nuestra experiencia será meramente instrumental. Tan inútil como masturbarse en exceso; el "Yo" caminará glorioso mostrando su priapismo en el supermercado de las almas y se camuflará como un vendedor ambulante de la felicidad en un entorno de injusticia y exclusión social.

Twitter: @HectorCerezoH