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La alquimia de la felicidad

La Psicología “Positiva” podría definirse como una “nueva” corriente del saber humano que proporciona herramientas emocionales para el bienestar, el logro, la realización personal, el optimismo, el perdón y la bondad humana. Las “ciencias de la felicidad” pretenden mostrar la eficiencia de metodologías, procesos de consultoría, capacitación, coaching y certificaciones en psicología positiva sobre el crecimiento humano y la vida plena e incluso, en el tratamiento de enfermedades emocionales y corporales.

En realidad, la Psicología “Positiva” es una ideología en donde abundan las falacias, los fenómenos relacionados con el efecto placebo, las tesis tautológicas y las conclusiones tremendamente obvias, además de la imposición de un optimismo sin escrúpulos y de una cultura tirana de la actitud “positiva” a pesar de condiciones históricas, socioeconómicas y culturales represivas. La Psicología “Positiva” y la industria millonaria de la felicidad, demuestran como una ideología falaz pero bien sistematizada y traducida en estrategias narrativas y propagandísticas, se constituye en discursos que legitiman la existencia de millones de personas enmarcadas en la necesidad de vivir plenamente. La cuestión de fondo es que la felicidad no es un principio de la vida sobre el que pueda establecerse una ciencia, de acuerdo con el argumento filosófico final.

No nos sirve de nada la promoción de una ética individual y de un proyecto de felicidad personal en un entorno de injusticia y exclusión social; la meta formativa ha de ser el cultivo de la humanidad y el fomento de una formación liberal que produzca ciudadanos libres que se sepan dueños de sus propias mentes, deliberantes y reflexivos, no solamente adeptos a la colisión de preferencias carentes de análisis.

Hoy, el malestar psicológico y la franca patología mental que atraviesa a millones de personas naufragas y pletóricas de pensamientos mágicos e irracionales, delimitan el sujeto de la postmodernidad: un ente disociado, alienado y seducido por la corriente del pensamiento positivo que maquilla su realidad y opera como un mecanismo de control social bajo la bandera de la alegría, la transformación personal y la autorrealización.

La Psicología “Positiva” carga en su seno una retórica llena de promesas hedonistas, sonrisas espurias y una enorme carencia de argumentos sobre la noción de felicidad, y parece no tener interés alguno en la ética, la libertad, la dignidad, las virtudes y menos aún con procesos cognitivos como la deliberación, la reflexión y el pensamiento crítico, sino más bien exalta la adaptación, el conformismo, el egoísmo y el individualismo en un sistema salvajemente neoliberal.

Twitter: @HectorCerezoH