Psi y que

Tiempo de chamanes

La enseñanza de la Psicología en México resulta una actividad compleja en tiempos de cierto oscurantismo pedagógico, predominio de aberrantes orientaciones especulativas y multitud de colegas adherentes a tendencias pseudocientíficas. Por ello, construir espacios educativos, donde el mar inconmensurable de la diversidad científica, la seriedad disciplinaria y la amplitud didáctica pongan en contacto a estudiantes y profesionales con tendencias intelectuales, teorías novedosas y experiencias en escenarios de práctica, es una tarea impostergable.

Si bien la Psicología no está respondiendo a preguntas esenciales de la cognición, la mente y la conducta, y por ello hemos transitado a la filosofía y otros tantos saberes para integrar una indispensable visión fenomenológica; la alternativa no es retornar al mesmerismo, al pensamiento animista y la charlatanería. Hoy más que nunca es necesario asegurarse de recibir y proporcionar una formación rigurosa, legitimarse académicamente, generar investigación seria e integrarse a redes de profesionales comprometidos con el avance científico y ético de la disciplina.

Siempre será más complejo diseñar un proyecto de investigación que “sanar energéticamente” con las manos; manejar una prueba psicométrica o proyectiva de modo consistente que “alinear” los chakras; enseñar con rigurosidad a estudiantes que “constelar” o “recetar” gotas placebo para sentirse “mejor” con el espíritu. Las creencias ciegas y en particular las prácticas de charlatanería siempre implican una dosis de irresponsabilidad; quizás por eso a tantos les fascina.

La espiritualidad es un producto seductor en un mercado pluralista, por ello lo incluye todo. Hoy están de moda los “gurús” e intervenciones falaces de la salud mental y la autoayuda más ramplona. La exaltación de elementos emocionales de las personas y combinación de conceptos de naturaleza indigenista, literaria, filosófica, fenomenológica, teológica, psicológica e incluso hasta constructos de la biología y la física es risible. La seducción de las pseudociencias en la Psicología es una de las más complejas y bien construidas formas de manipulación narcisista, que envuelve a sus adeptos y defensores bajo la dinámica de una avalancha de transformación personal radical y trascendental.

Tú como usuario de servicios profesionales en salud mental, decides si es conveniente acudir con charlatanes caracterizados por su sectarismo, nula o deficiente formación profesional en la Psicología, un marcado énfasis individualista, un interés económico mercenario, una visión pragmatista de lo ontológico y el uso de técnicas de lavado pasivo de cerebro, mismas que terminan por convocar a sujetos vacíos y alienados ante una versión prostituida de nuestro carácter transpersonal.

Para tumbar un árbol de tajo, necesitamos arrancar la raíz, no sus hojas. Para limitar el avance de la charlatanería en la Psicología necesitamos cuestionar, argumentar y a veces hasta denunciar a los incompetentes que lo venden. Nadie es más vulnerable a creerse algo falso que aquellos que desean que la mentira sea cierta. Hay psicólogos tan vacíos de conocimiento y práctica real que necesitan llenarse con ideas pseudocientíficas; la ignorancia es su mayor fuente de felicidad.

Twitter: @HectorCerezoH