Psi y que

Payasos digitales

¿Cuántas veces en plena conversación con una persona “digital”, aquella está prestando mayor atención al dispositivo en turno, llámese celular, Iphone o cosa parecida? Tales conductas me recuerdan la imposibilidad comunicativa y bloqueo emocional de los síndromes autistas y psicóticos que apenas usan la mirada, el lenguaje y el cuerpo, centrando sus recursos cognitivos en el fetiche, debido quizás a una intensa estimulación digital y permanente vinculación con el mundo virtual, y por ello la marcada inhabilidad y desapego por la interacción humana real.

Los nativos digitales han sido sometidos a una intensa sobre-estimulación de las TIC´s que los hace suponer al deambular en los diversos espacios de la vida cotidiana, que las otras personas somos como un Iphone con botones manipulables. Adicionalmente su personalidad ha sufrido profundas modificaciones debido a la excesiva relación por el uso de las redes sociales, particularmente Facebook al concebirla y usarla como un espejo narcisista. El uso de las redes sociales no es para nada inocente; nuestra personalidad es atrapada por su peculiar estructura tendiente a la gratificación inmediata, activación erótico-sexual y dependencia gradual para lograr la socialización y vínculos que paradójicamente buscan el contacto “personal” en la virtualidad pero no se logran en la realidad.

Los hogares de los nativos digitales se han convertido en los “muros” de la red social, el cordón umbilical con la vida real y cotidiana es la conexión virtual con el “chat”, los secretos e intimidad comunicativa ahora son “inbox”, las demostraciones de afecto ahora son un “toque”, los intereses, acuerdos, “te quiero” o “me gustas” ahora equivalen a un simple y ansiado “Like”. Cada “like” equivale a un apapacho pueril a la autoestima, similar al condicionamiento que el ruso Ivan Pavlov aplicaba a sus perros mediante la comida. Ahora hasta los vínculos amorosos no son tales si no se confirman con el cliché “en una relación” en Facebook.

Las redes sociales parecen mostrar personas más frágiles emocionalmente, poco tolerantes a la frustración, habituados al hedonismo, seducidos por mostrar su capital corporal, más tendientes a la depresión, a la ansiedad crónica y a la procastinación. Son más distraídos y manejan con dificultad emociones que los derivan a un hoyo existencial, muestran un marcado énfasis a no establecer contactos cara a cara, y lo más grave es que sus interacciones familiares, laborales, amistosas y amorosas parecen renunciar involuntaria e inconscientemente a las formas más completas de los vínculos humanos; la intimidad, la cercanía, el compromiso emocional, la fidelidad consigo mismo y la autocrítica permanente.

Hoy parece que, para inferir el tipo y grado de trastorno de personalidad, es suficiente con echar un vistazo clínico al contenido de los “muros”. Facebook, hace creer a los nativos digitales modelos exóticas de pasarela, y además les sugiere pensar y sentir que la amistad real y sincera se reduce al número de contactos. Algunos nativos digitales son modelos de revista en Instagram, filósofos revolucionarios en facebook, poetas en Twitter y unos completos ineptos en la vida real.

Twitter: @HectorCerezoH