Psi y que

¡Pare de sufrir!...La industrialización de la mente

Cerca de 273,000 resultados generados en 0.23 segundos es el resultado que arroja una búsqueda arbitraria en Google al teclear “Coaching” como palabra clave. La información desplegada es vomitiva en cuanto a talleres, cursos, diplomados, certificaciones “multiniveles”, organizaciones profesionales, bibliografía, perfiles de coaches, servicios de consultoría empresarial, educativa y organizacional, así como la descripción de tipos de coaching usando las combinaciones más arrebatadas que puedas imaginarte, tales como Coaching angelical, Coaching cuántico o Coaching asistido con perros –no es broma-. En este escenario caótico, ningún organismo o institución representativa del área de la salud mental en México, asumen una postura clara y contundente respecto al intrusismo profesional, a la necesidad de una certificación y monitoreo del ejercicio profesional, a la usurpación de actividades laborales, al abuso terapéutico, a su sectarismo y manipulación emocional disfrazada de transformación personal.

La expansión y popularidad del coaching es comparable con la metástasis de un proceso cancerosoavanzado. El coaching se publicita como una propuesta que sugiere haber descubierto los “secretos” del cambio conductual, cuando en realidad si se leen con detenimiento sus textos, se acude a sus talleres, se escucha con cuidado a los coaches y se analiza con rigurosidad científica e investigativa sus falacias, encontraremos una propuesta “Frankestein” en las que igual se integran planteamientos filosóficos Socráticos, en particular de la Mayéutica, de la filosofía existencialista y fenomenológica alemana, hasta nociones del pensamiento complejo, la filosofía oriental, la teoría sistémica, la biología del conocimiento e incluso se prostituyen y devalúan matices psicológicos usados falazmente y provenientes del psicoanálisis, la psicoterapia centrada en el cliente, la psicología humanista, la psicoterapia Gestalt, la logoterapia, la psicoterapia cognitiva, la terapia narrativa, postulados comunicativos, tesis constructivistas y la incorporación de prácticas de aprendizaje organizacional y autoayuda vulgar y ramplona.

La mayoría de los adeptos al coaching no lo saben, pero se han metido justo en la puerta contraria. Han decidido contribuir a las fortunas económicas de mercenarios sin escrúpulos a costa de la prostitución de un falso humanismo. Quizás la mejor definición del coaching sea aquella que devele su marcado énfasis individualista, su visión pragmatista de lo ontológico y el uso de técnicas de lavado pasivo de cerebro y el enorme riesgo en el uso de la confrontación o “quiebre” emocional.

Es lamentable que en estos tiempos, cualquier oportunista decida hacer de su afición al desarrollo personal su nueva “profesión” de tiempo completo usando al coaching como su estrategia. Hoy,  hasta en las mismas ciencias de la mente, la mente está siendo expulsada y lo que queda es una consciencia infantilizada que no distingue en el supermercado de las almas, entre títulos como Liderazgo transformacional, Cambio profundo, Sanando tu vida, Coachingo Ley de atracción con otras expresiones como prostituta, escort, mesalina o cortesana ¿Hay realmente diferencias tangibles?

 

Twitter: @HectorCerezoH