Día con día

Venezuela en caída libre

Según el Fondo Monetario Internacional, el producto interno de Venezuela es 35 por ciento menor de lo que era en 2013. Es una caída mayor que la de Estados Unidos durante los años de la Gran Depresión, 1929-1933, en que el producto cayó 28%.

También es ligeramente mayor a la caída de Rusia durante los años en que se licuó la URSS (1990-1994), y a la del “periodo especial” de Cuba, cuando dejó de recibir la ayuda soviética (1989-1993).

La caída del ingreso per cápita es aún mayor, del orden de 40%, lo que regresa a Venezuela a sus cifras de 1950. La deuda pública se ha sextuplicado. La importación de bienes y servicios ha caído 70%, en un país que sobre todo produce petróleo. Los precios del petróleo, a su vez, han caído en 55% y la producción en 17% (-400 mil barriles diarios).

Todo esto puede leerse en el aterrador y helado panorama de Ricardo Hausmann, alguna vez ministro de Venezuela y hoy director del Center For International Development de Harvard: “Venezuela Unprecedented Collapse” (http://bit.ly/2uuo1SV).

La consecuencia de estos números en la vida diaria, tal como la han reportado The New York Times y The Economist, es que tres cuartas partes de los venezolanos han perdido kilos de peso, la malaria ha regresado al país, que fue el primero de América Latina en erradicarla, el desabasto de mercados y hospitales es crítico, mueren 66% más madres recién paridas, solo uno de los siete quirófanos que hay en Caracas funciona regularmente, los doctores naufragan en el mar de escasez al punto de limpiar con sus propias manos la sangre de las mesas de operación y operar con la ayuda de las linternas de sus teléfonos celulares, pues la intermitencia de la energía eléctrica no reconoce emergencias quirúrgicas.

A esta deriva dantesca, el régimen del presidente Maduro, caricatura de la caricatura que fue Chávez, ha respondido con una fuga hacia adelante: la fabricación de una asamblea constituyente que dará paso a un régimen cuyo tenor anunció el propio Maduro: “Si no es con los votos, será con las armas”.

A la opresión de la escasez, Maduro y los suyos añadirán un gobierno dictatorial sin otro proyecto ni otro destino que la pura escasez y la pura tiranía.

hector.aguilarcamin@milenio.com