Día con día

Las trampas de la equidad

Si he leído bien, en nombre de la equidad la Sala Regional Monterrey del Tribunal Electoral de la Federación ha sacado la bola del estadio en materia de financiamiento de campañas políticas.

“Según el fallo”, dice la nota, “ahora los candidatos independientes podrán obtener aportaciones privadas suficientes para ejercer los mismos topes de gastos que sus contrincantes con partido” (Ángel Charles: “Emparejan el piso a independientes”, Reforma, 18/5/15).

El fallo responde al hecho de que los candidatos independientes cuentan con menos dinero para su campaña que los de partidos registrados.

La queja fue interpuesta por la candidata independiente a la alcaldía de San Pedro, Nuevo León, Lorenia Canavati, quien iba a recibir como financiamiento público para su campaña solo 21 mil 48 pesos, mientras que sus contendientes con partido tienen asignado un tope de 992 mil 925.

El magistrado de la sala, Yarsinio David García Ortiz, compensó esto decidiendo que a los independientes no se les aplique el principio de preponderancia de financiamiento público para sus campañas: pueden recoger de financiadores privados tanto como los candidatos de un partido reciben de dinero público.

Si, dado el principio de generalidad de la ley, este criterio vale también para el caso de las candidaturas a gobernador, el candidato independiente de Nuevo León, Jaime Rodríguez El Bronco, quedaría autorizado a recoger financiamiento privado hasta por unos 49 millones de pesos.

Siguiendo el mismo principio de generalidad de la ley,  se impone la siguiente pregunta:

¿Para el futuro caso de candidatos independientes a la Presidencia de la República, cuando los haya, estos podrán también empatar con dinero privado lo que sus competidores reciban de dinero público?

De ser así, la resolución de la sala regional de Monterrey ha dado el primer paso de una radical enmienda del sistema de financiamiento de las campañas electorales.

Habría puesto la primera piedra para un sistema de financiamiento dual: de dinero preponderantemente privado para candidatos independientes y de dinero preponderantemente público para candidatos de partidos registrados.

Así las cosas:

¿El dinero privado podría tener un candidato presidencial independiente en 2018?

¿O dos?

¿O tres?

 

hector.aguilarcamin@milenio.com