Día con día

Tláhuac. La deriva criminal

“Los Beltrán’ ya están en Tláhuac”, anticipó Héctor de Mauleón en su columna de El Universal del 9 de enero de 2017.

Ya desde 2013, escribió De Mauleón, no paraban en Tláhuac “los secuestros, los asaltos, las extorsiones y las ejecuciones”.

En enero de 2017 aparecieron, en un camino de terracería, “los cadáveres de dos hombres torturados, uno envuelto en una cobija y otro en una sábana. Bajo una piedra se localizó este mensaje: ‘Esto les pasa a los traidores’. Estaba firmado por ‘CT’, las iniciales de un supuesto Cártel de Tláhuac”.

Según las autoridades, el jefe de esa banda era un líder de narcomenudistas, Felipe de Jesús Pérez Luna, apodado El Ojos, dueño de una “red de taxistas y mototaxistas que realizan funciones de ‘halconeo’ y venta de drogas”. (Hay 34 organizaciones y 15 mil mototaxistas en Tláhuac).

Sigue de Mauleón:

“A mediados de abril de 2014 asesinaron a tiros, en una calle de la delegación, al presidente de la Unión de Concesionarios y Comerciantes del Bosque Tláhuac, Jesús Téllez Mendiola. El homicidio era un mensaje dirigido a los comerciantes.

“Conductores de camiones y microbuses han reportado que el grupo criminal exige un pago de 300 pesos a la semana ‘o dejar que asalten la unidad sin tocarlos a ellos por 150 a la semana’”.

El Ojos se sentía el dueño de Tláhuac, al punto de haber amenazado a un mando de la policía con las siguientes palabras: “Voy por ti, cabrón, y me vale verga que seas la tira”.

Uno de sus sicarios, El Cholo, había dicho a otro mando: “Usted no entiende, si mañana no se presenta con el patrón y deja de estar chingando la madre con sus tiras, lo voy a ir a levantar yo mismo”.

La procuraduría capitalina había ordenado una serie de cateos y detenido a 30 miembros de la banda. Pero, hasta enero de 2017, nadie había podido llegar a Pérez Luna, el dueño verdadero de la calles de una delegación donde prácticamente todos los negocios se encontraban “bajo cuota”.

Autoridades federales le dijeron a De Mauleón que la banda del Ojos era una “franquicia del Cártel de los Beltrán Leyva”, y que operaba también en Milpa Alta y Xochimilco.

“Así que ya están aquí”, escribió de Mauleón. “En Tláhuac” (http://eluni.mx/2vhGSpn).

hector.aguilarcamin@milenio.com