Día con día

El silencio de Los Pinos

Con una portada que lleva el mismo título de esta columna, empezará a circular mañana la edición de diciembre de la revista Nexos, la última de 2015.

En ese número de Nexos acuden a explorar “el silencio de Los Pinos” cuatro autores, en cuatro ensayos breves, cuya vecindad añade resonancias a cada uno, como si formaran al leerse juntos un dibujo más acabado y más complejo de sí mismos.

Los autores son María Amparo Casar, Alejandra Moreno Toscano, Jorge G. Castañeda y Fernando Escalante Gonzalbo.

Con la expresión “el silencio de Los Pinos”, la revista quiere aludir al extraño momento democrático, enardecido y discordante que vive México, uno de cuyos rasgos sobresalientes es que el gobierno parece ausente del debate.

Se diría que el gobierno mexicano ha decidido replegarse ante los temas ardientes de la hora y expide su propio discurso público en otra frecuencia, por otros medios, con temas a los que su sociedad parece no estar atenta.

La conversación pública del gobierno con su sociedad parece girar en círculos, sin tocarse ni producir la corriente deseable entre un gobierno que oye y contesta lo que pregunta su sociedad, y una sociedad que oye y responde a lo que le dice el gobierno.

Para efectos de esta conversación pública, una pieza clave faltante es la oposición política, ese horizonte de partidos fragmentados, absorbidos por sus pujas internas, que han perdido también la palabra, acaso como una consecuencia de haber perdido identidad, representatividad y propósito distinguible.

A los partidos mexicanos les interesa poco el debate de ideas, programas o políticas públicas. Tienen toda la libido puesta en las elecciones, y en la querella interna por las candidaturas y el poder.

La extraña realidad de una conversación pública en la que apenas se oye la voz del gobierno y de la clase política tiene cierta calidad espectral. La mexicana es una polis cuyas batallas tienen mucho de lo que en boxeo se llama “rounds de sombra”.

Rounds de sombra parecen hacer en la arena pública, por igual, el gobierno, sus opositores, los medios y la sociedad civil organizada.

 

hector.aguilarcamin@milenio.com