Día con día

La resonancia de Trump

El poder persuasivo de Trump está fuera de duda. Según CNN, su nominación ha tenido el rebote favorable más alto registrado desde el año 2000.

Tuvo la aprobación de 83% de los votantes republicanos que lo vieron y de un 43% de votantes independientes.

En la encuesta de CNN posterior a la convención, Trump aparece con una intención de voto de 44%, frente a solo 39% de Hillary (http://bit.ly/2ap9N1o).

En el registro promedio de todas las encuestas que lleva el sitio especializado realclearpolitics.com, Trump tiene por primera vez una ventaja promedio de .2%, gracias a sucesivas ventajas en encuestas de CBS News (+1%), LATimes (+4%) y Gravis (+2%).

No se registra aún un cambio significativo en los “votos electorales”, los votos que corresponden a los distintos estados de la unión. Para ganar la presidencia hay que alcanzar 270 votos electorales. Se puede perder el voto popular y ganar la presidencia.

Según las cuentas de realclearpolitics.com, al día de hoy Hillary tendría 202 votos electorales, Trump 164 y 172 estarían por decidirse.

Según otro sitio especializado, www270towin.com, la ventaja de Clinton es aún mayor: tendría en su poder 258 votos electorales, contra 155 de Trump y 125 por decidirse.

El pronóstico de los apostadores sigue siendo muy favorable a Clinton. En uno de los mejores sitios, predictwise.com, la gente apuesta hoy 67 contra 33 a que Hillary Clinton será la nueva presidente de Estados Unidos. Antes de la convención republicana, apostaba 70-30.

Todas esas ventajas pueden desvanecerse en el aire si el discurso apocalíptico y la campaña de salvamento providencial de Trump capturan cinco o seis puntos más de la imaginación melancólica estadunidense.

Después de todo, como reporta The Economist, Trump le habla a un país donde dos terceras partes de la gente piensan que la economía está sesgada a favor de los ricos. Siete de cada diez piensan que a sus políticos no les interesan los ciudadanos de a pie. El salario real promedio lleva estancado una década y la infraestructura sufre un deterioro histórico (http://econ.st/1QV1rq2).

Una mayoría de estadunidenses comparte la visión de un país fallido manejado por unos políticos ineptos, lo que ocupa el centro del discurso de Trump.

Les falta creer, solo unos puntos más, que Trump es el Harry Potter que disolverá la pesadilla.

Por lo pronto, nuestra pesadilla es Trump.

hector.aguilarcamin@milenio.com