Día con día

De regreso en la ONU

Celebro la decisión del presidente Peña Nieto de siempre sí acudir a la asamblea especial sobre drogas que la ONU celebra mañana en Nueva York.

Su ausencia me parecía un error, el desperdicio de una oportunidad única: poder hablar, por igual a México y al mundo, sobre uno de los temas globales en el que la voz de México tiene una fuerza política y moral incontestable, por la sencilla razón de que ha pagado un alto precio por ella.

Me sentiré bien representado en las palabras del Presidente si aprovecha la ocasión para recordar el esfuerzo hecho por México en servicio de la política prohibicionista radicada en la ONU.

La cuenta de los esfuerzos hechos desde 2008 debería ser minuciosa para ser elocuente, para que los hechos hablen por sí mismos.

Estos son los hechos:

Miles de muertos y desaparecidos, decenas de capturas y eliminación de capos, miles de presos asociados al prohibicionismo, incontables operativos militares, reiterados rescates de ciudades y regiones, interminables reestructuraciones policiacas, poco reconocidas bajas de la fuerza pública, escándalos por violación de derechos humanos, disparo de la inversión pública en seguridad, impacto negativo de la violencia sobre la economía y deterioro incalculable de la imagen de México en el mundo.

Me sentiré representado en las palabras del presidente Peña Nieto en la ONU si abunda en su discurso sobre la opinión de su secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, en torno a que la guerra contra las drogas mexicana fue mal diseñada y mal ejecutada.

También si se extiende sobre las palabras de su secretario de Defensa, el general Salvador Cienfuegos, en el sentido de que esta es una guerra que el Ejército mexicano nunca quiso ni quiere librar, pues no está en su vocación suplir en el territorio a la policía.

No creo que la autoridad ganada por México en esta materia alcance para decirle a los miembros de la ONU lo que la ONU debe hacer.

Alcanza para decirles que la estrategia prohibicionista no ha funcionado para México y que México modulará su posición en la materia de acuerdo con su interés nacional.

Alcanza también para invitar a los miembros de la ONU a revisar el consenso prohibicionista y a pensar de común acuerdo otra estrategia.

 

hector.aguilarcamin@milenio.com