Día con día

‘La noche más triste’

La noche más triste es el título del libro de Esteban Illades sobre su subtítulo: “La desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa”.

El libro tiene origen en el rigor periodístico con que Illades reaccionó al gran escándalo noticioso mexicano de la desaparición en la ciudad de Iguala de 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa, llevados a esa ciudad, se dijo entonces, para reventar una fiesta oficiosa de la alcaldesa, esposa de un alcalde cuyos nexos con el crimen quedaron de manifiesto después.

Los estudiantes fueron recibidos a tiros por la policía en una caótica operación que terminó fundamentalmente en una matanza de inocentes, entre ellos los miembros de un equipo de futbol que volvía de su juego en un autobús, la noche del 26 de septiembre de 2014.

El libro de Illades es la crónica absoluta, a la vez escueta, escrupulosa y obsesiva, de lo que sucedió esa noche, y de la polémica, la confusión y la incredibilidad pública que le siguieron.

Quien lea las 150 escuetas páginas de este libro sabrá, con la mayor precisión alcanzada hasta hoy, lo que sucedió esa noche y los enigmas que faltan por aclarar.

Esta noche en la Casa Lamm tendré el gusto de presentar La noche más triste por razones de afecto y admiración profesional a su autor, pero también porque me gustaría pensar que La noche más triste es el principio de algo, la reinauguración de un estilo periodístico que es también una moral, una forma de la moral pública.

Me refiero a la moral de la exactitud y la precisión de los periodistas que cuentan algo, a la necesidad de transparencia de las fuentes, al registro cabal de lo que se conoce y es, frente a lo que se rumora sin conocerse.

A estas cuestiones esenciales. Illades añade su consecuencia lógica: un control admirable del lenguaje que dice con cara de palo las cosas más terribles, sin otro alarde estilístico que el de su propia contención.

Me gustaría pensar que este libro reinstala una forma de periodismo riguroso, capaz de cumplir las reglas esenciales del oficio de escribir: conocimiento, precisión, imaginación, verdad.

hector.aguilarcamin@milenio.com