Día con día

El muro de Trump y los mercados de EU

Donald Trump llega un poco tarde a la propuesta del gran muro que contendrá la entrada de mexicanos que vienen del sur.

Hace varios años que el flujo de migrantes mexicanos dejó de crecer. Desde 2009 tiene cifras negativas: regresan más mexicanos de Estados Unidos que los que se van.

Entre 2009 y 2014, dice el Pew Research Center, un millón de mexicanos que residía en Estados Unidos volvió a México, muchos con hijos nacidos allá.

En los mismos años, solo 870 mil mexicanos dejaron México para irse a Estados Unidos, un descenso dramático respecto de los 2.9 millones de mexicanos que cruzaron la frontera entre 1995 y el año 2000.

La batalla en la frontera se endureció por decisiones tomadas durante el gobierno de Clinton y reforzadas por el de Obama. Sus principales víctimas pertenecen hoy a la migración centroamericana: en el año 2015 fueron deportados 50 mil migrantes centroamericanos, 44 por ciento más que el año anterior.

Crece también el número de familias deportadas y de menores sin familia aprehendidos. Entre octubre de 2015 y enero de 2016, fueron deportadas 24 mil familias y aprehendidos 20 mil menores. La abrumadora mayoría de familias y menores interceptados fue de centroamericanos. Fuente: http://pewrsr.ch/1S6KhIM

México hace parte del trabajo sucio de las autoridades de migración estadunidenses deteniendo y deportando centroamericanos en su territorio. También ha endurecido, encarecido y corrompido su frontera sur.

Los muros que detienen en México y Estados Unidos la migración hacia el Norte, lo mismo que las barreras al paso de drogas, crean gran sufrimiento y producen muchas víctimas, pero en el fondo no funcionan: no detienen lo que quieren detener.

¿Por qué? Porque  combaten dos mercados sólidos: el de la mano de obra barata y el de las drogas prohibidas. Esos mercados existen por la demanda, porque en Estados Unidos hay mucho trabajo para trabajadores ilegales y muchos consumidores para las drogas prohibidas.

Mexicanos y centroamericanos no van a Estados Unidos porque estén locos, sino porque encuentran trabajo. Los narcos matan para que sus drogas pasen la frontera, porque una vez allá no hay que disparar, los consumidores llegan solos.

Nuevos muros no contendrán viejos mercados. Los volverán solo más sufridos y más sangrientos.

 

hector.aguilarcamin@milenio.com